Reservado el derecho de admisión

¿Estaremos entrando en nueva era de utilización de las redes? ¿Estaremos superando ya la etapa de over-sharing inicial en la que muchos estábamos? ¿Estaremos ya comprendiendo mejor que las redes son herramientas y no un fin en si mismas, y que hay tantas opciones como necesidades? ¿O seguimos confundiendo los modelos? Porque ni todas las marcas son Coca-Cola o Red Bull, ni todos los blogueros son Seth Godin, Brian Solis o Enrique Dans. No todo el mundo ha de buscar una audiencia de cientos de miles de usuarios, porque ni todo el mundo la necesita, ni, si me apuras, todo el mundo la merece.

Una marca puede sacar mucho más rendimiento a una audiencia ajustada a sus dimensiones reales, de personas realmente interesadas en su producto/servicio, en lugar de a un conglomerado de presuntos fans donde se mezclan los amigos del que crea la pagina, los fans del iPad que sorteó al lanzarla, los filipinos que compró por muy pocos euros al mes de lanzarla para superar a la competencia y los 80 fans reales de su marca. Reconozco que cuesta entenderlo – a todos nos gustaría ser ese que se pasea sin toalla por el vestuario en el gimnasio #YaTuSabes por qué – pero cuanto antes lo hagamos antes podremos centrarnos en lo importante, aportar valor, contar una historia relevante, establecer una relación más profunda y comprender mejor a nuestros usuarios y sus frenos y motivaciones, en lugar de en lo prescindible, hacer crecer sólamente el número de personas que ejecutan una acción irrelevante: darle al me gusta.

Si a nivel marcas parece que cuesta pero el mensaje poco a poco va calando, a nivel personal diría que la comprensión es más rápida (si bien no tengo datos globales como para generalizar y afirmarlo con rotundidad). Mi percepción es que los nuevos usuarios – más allá de los que nos dedicamos a ganarnos la vida en y con las redes – que se van incorporando usan las redes de forma distinta a cómo las usábamos hace no demasiado tiempo. Cada vez veo más perfiles cerrados (privados, con candado) en twitter e instagram, menos utilización publica de apps como Foursquare, publicaciones a audiencias limitadas en Facebook, uso disparado de whatsapp y redes cerradas de comunicación, y un crecimiento imparable según leo – más fuera de España que aquí, pero ya llegará – de apps efímeras (snapchat) o directamente anónimas (whisper). Da la sensación de que lo importante vuelve a ser, para una mayoría, comunicarnos con las personas que nos interesan, y no “con el mundo” en general.  O al menos no abriendo la puerta a una comunicación de doble vía, porque los perfiles cerrados siguen consumiendo, gusteando y comentando contenido de otros, sólo que no permiten que los demás veamos su contenido. ¿Es eso trampa o un mayor sentido de la privacidad? ¿O quizás simple desconocimiento de la herramienta? No sabría decir, aunque la sensación que a mi produce es la de jugar en desventaja. ¿Quién es esa persona que me gustea fotos en mi Instagram? ¿Quién es el autor de ese RT o esa mención en mi Twitter? No lo puedo saber. Se protegen tras un candado.

A nivel de marcas, esto supone una vuelta a los orígenes, ya que ese “establecer relaciones” que tanto insistimos en promover, ya no puede ajustarse a lo que los demás “quieren oír“, ya que no nos dan acceso a sus vidas digitales. Por lo tanto, no nos queda otra que ser sinceros. Ser honestos. Contar NUESTRA historia, sin modelarla en función del interlocutor. Y asumir que no vamos a gustar a todos. Eso si, a quien le gustemos, le gustaremos por nosotros mismos, y no por haberle dorado la píldora y contado lo que querían oír. Y en el fondo, eso será mucho mejor para todos. Adios a las relaciones basadas en mentiras y medias verdades. Hola al Hamor escrito con H de honestidad. Asumamos de nuevo que, igual que los padres son padres y no amigos, las marcas tampoco lo son. Cada uno en su sitio, sin pretender ser lo que no somos. Mejor nos irá a todos…

Paz!

L.

Lucas
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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Harlysta y esquiador. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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10 thoughts on “Reservado el derecho de admisión

  1. Algo de todo eso hay. Personalmente, cada vez uso menos redes y con menos frecuencia. Me di de baja de Foursquare, no me suscribo a grupos en WA porque le personal es muy cansino, he reducido mi círculo de Facebook a poco más que amigos y conocidos… Lo mismo en Twitter, cada día sigo a menos gente. Y tengo pendiente una buena limpieza en esas y algunas otras redes como Linkedin, que ya toca…
    Me cansa tanto ‘content curator’, tanto ‘influencer’, la zafiedad que abunda por doquier, las filias y fobias en debates políticos de 140 caracteres,… Me cansan incluso tanto buenrollismo y entusiasta de las redes.

    Efectivamente, en mi caso aciertas de pleno: cada vez me comunico más con los círculos que me interesan, no con “el mundo”. Y pienso que es lógico que volvamos a comunicarnos de otra forma. A lo mejor es que la percepción de evolución que quisimos ver en las redes sociales no fueron más que consecuencia de la novedad, más que un cambio de tendencia. Cambió el medio y cambió nuestra forma de comportarnos porque no sabíamos hacerlo pero, con el tiempo, todo está volviendo a su ser.

    Definitivamente, creo que me estoy volviendo menos social (o simplemente me hago mayor, no sé).

    1. Más que menos social – que no lo creo – entiendo que te estás volviendo más selectivo y posiblemente “refinado“. Ahora ya tienes un conocimiento de las herramientas que te permiten ajustar su uso más a tus necesidades reales, que me consta que siguen siendo las de descubrimiento y lectura en gran medida, quizás menos las de “comparición“. Algo por otro lado creo que razonable y fruto en parte de la sobre exposición a la que, voluntariamente, nos sometimos en los primeros compases de este boom.
      Lo que comentaba en el post es que creo ver que los nuevos usuarios, me da la sensación de que se saltan esa fase inicial, y ya entran con la idea de construirse un entorno algo más controlado y cerrado. Entran con un objetivo de comunicación más definido, algo a lo que quizás nosotros estamos llegando tras una fase de investigación/exploración.

  2. – Yo nunca usé FourSquare
    – Después de dos años he borrado mi perfil en Linkedin, en dos años no le he sacado utilidad, pues en mi caso, no me era necesaria, aunque reconozco que puede ser muy útil en determinados perfiles profesionales.
    – Mi perfil personal de twitter casi no lo uso, y borre casi todo lo que había publicado cuando un buen día me di cuenta de que sólo servía para que cualquier desconocido pudiera “rastrear” mi vida.
    – En facebook tengo mi perfil para amigos en el que tengo a 30 personas, y luego el “profesional” al que admito a todo el mundo pero no comparto casi nada personal, sólo cosas profesionales o reinvindicativas.
    – No tengo Instagram personal.
    – Para comunicarme con mi circulo uso Whatsapp.
    – Y después de todo esto… prefiero comunicarme para quedar en persona, que es cómo me gusta estar, hablar, compartir, y pasar el tiempo con mi gente.

  3. Calvoconbarbas, todlo depende. El problema que teneis los que vivís de esto es que teneis que justificar la utilidad de todas estas herramientas o redes sociales. De lo contrario, se os acababa el chollo!!!!, con todo el cariño del mundo.
    Cuando veis la inutilidad de según qué herramientas o que el objetivo ya se ha conseguido, entonces toca abrir el debate sobre el “over-sharing”, en aragonés fino que “nos hemos pasado siete pueblos”.
    Al igual que Pedro mi relación con estas RS es limitado. En Facebook me metió un colega y al empezar a recibir solicitudes de amistad de gente de la que yo no quiero ser amigo, me resultaba embarazoso. Apenas tengo 10 amigos en Facebook y mi última entrada fue en el siglo XIX.
    En Linkedin por cuestiones profesionales sí que estoy y le encuentro una gran utilidad para contactar con gente que a nivel profesional le habías podido perder la pista o por intervenir en foros de debate temáticos.
    En Twitter entré después de una “chapa”, dicho con todo el cariño del mundo, que nos metió calvoconbarbas en la Cámara de Comercio hace aproximadamente un mes. Twitter me sirve para “alcagüetear” y estar al loro de temas que a mí me interesan y que de otra forma tenía que recurrir a internet para actualizar sobre según qué cosas.
    El hecho es que sin quererlo y en apenas un mes tengo algo más de 100 amigos que no sé de dónde han salido, será porque la mayoría de lo que escribo son “chorradas”.
    Whatsapp también. Y del resto ya no estoy en ninguna más. Como dice Pedro, prefiero quedar con colegas a tomar cervezas y decirnos las cosas bis a bis.
    Me permito relataros una pequeña paradoja y que permitió ganar un premio a nivel nacional al dibujante zaragozano David Vela. La temática era el cómic y las redes sociales. Y el dibujo con el que ganó el premio era: un velatorio con un ataúd y su correspondiente difunto dentro de él. Unas treinta sillas todas vacías y nadie en la sala y una serie de coronas de flores que decían: “de tus 1232 amigos de facebook”, “de tus 3234 amigos de twitter”…….

    1. No se trata de otra cosa sino el adecuar nuestro uso de las redes a nuestras necesidades. No existe – para el uso personal – una forma correcta, sino tantas como personas. Existen buenas prácticas (no spammear, no insultar, citar fuentes, etc, etc) pero aparte de eso eres tú quien define el uso que les das, que es precisamente lo que yo comentaba en el post, y creo entender es también lo que tú indicas en tu comentario…

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