Hablemos de negocio.

Este pasado fin de semana he estado por Granada, en un Congreso (UX Spain), donde tuve el placer de impartir un “UX Lab” junto a mi socio en estas lides laborales, Daniel Torres Burriel.  No teníamos nada clara la reacción que iba a tener nuestro Lab (traducido a “taller” por el subconsciente de muchos de los 90 que se apuntaron, que supongo que a su vez, por “deformación profesional“, re-traducirían a “vamos a jugar con colorines y post-its”, aunque no pusiera eso en ningún sitio..) entre los asistentes – diseñadores y expertos en UX en su mayoría -, ya que nuestro contenido era ni más ni menos que destripar el proceso de consultoría que hemos llevado a cabo con un cliente (con Cuentica.com) y explicar las diferentes fases y decisiones tomadas hasta la fecha, así como las recomendaciones lanzadas… y los por qués. Especialmente los por qués. E incluir, como cierre del Lab los resultados obtenidos hasta el momento.

Si, resultados. Porque las cosas se miden. Porque cuando en Cuéntica toman la decisión de contratarnos, no lo hacen ni para molar ni para – sólamente – tener una aplicación web “más bonita“. Lo hacen para que, haciendo lo que tengamos que hacer, les ayudemos a tener más visibilidad, más difusión, más tráfico, una mejor definición de su marca, su mensaje y su comunicación, y fundamentalmente para tener más conversión de esas visitas, para VENDER más. Si, para VENDER. Porque tanto ellos como nosotros, vivimos de ello, de vender.

Para nuestra satisfacción, la acogida de nuestro taller fue MUY buena, y además no fuimos los únicos durante el desarrollo del congreso en hablar de la necesidad de poner el foco en el negocio, en el marketing y en la comunicación. Ya sabéis, lo que muchas veces repito de que lo que no se cuenta, no existe, por muy bueniiiiiiiisimo que sea el producto/marca/servicio. Y es algo que me gusta vaya calando entre diversas áreas, no sólo en la mía, y que afortunadamente empieza a ser cada vez más frecuente.

 

 

Ocurrió ya hace un par de semanas en Congreso Web, donde no fui ni mucho menos el único en pedir desde el escenario que dejáramos de hablar de ideas vacías (o de ideas leídas en blogs americanos) y bajáramos a la tierra de los casos reales, y volvió a ocurrir en Granada este fin de semana en UX Spain. Y es que es crítico para la evolución de nuestra profesión, tan amplia y difusa por otra parte, el centrar nuestro discurso, tal y como de hecho nosotros mismos recomendamos a nuestros clientes,  no tanto en los cómos, en los procesos o las herramientas, sino más en los para qués, en los BENEFICIOS que trabajar con profesionales supone para el cliente.

Es nuestra obligación ser buenos en los procesos, en las metodologías, en las dinámicas de trabajo o en el conocimiento y uso de las herramientas adecuadas a cada proyecto – y de esto vi miles de ejemplos de los de mequedoconlabocaabierta en UX Spain -, pero nuestra principal obligación debería ser aprender a hablar el lenguaje de nuestros clientes, e ir incluso un paso más allá, entendiendo, desde una perspectiva fresca, a los clientes de nuestros clientes. Sólo así seremos realmente de ayuda, y más allá de embellecer a nuestros clientes, les estaremos ayudando a enriquecer su propuesta. En muchos sentidos, aunque fundamentalmente en el de qué ofrecer (producto), cómo, dónde y cuándo contarlo (comunicación), a quién ofrecérselo (definición de clientes) y cómo presentarlo (UX + diseño visual), algo que pondrá más fácil el conseguir el otro sentido – el obvio, el económico – del concepto “enriquecer“. Y por supuesto, entendiendo esto como un proceso contínuo, donde hay que añadir, si o si, la analítica y la revisión de cumplimiento de hipótesis y consecución de objetivos como siguiente paso necesario para empezar la rueda de nuevo.

 

 

El utilizar un caso real, como es el de cuéntica, que además es  muy cercano a los asistentes – muchos de ellos freelance o propietarios de pequeños estudios de diseño, que es precisamente uno de los principales segmentos de cliente de cuéntica – seguramente ayudó, ya que muchos de los problemas descritos – cuéntica permite a ese tipo de clientes gestionar su proceso de facturación y su contabilidad, ofreciéndoles además, tras nuestra intervención en el proyecto, un completo panel de control desde el que gestionar diversas variables del negocio – eran comunes a ellos, y se sentían completamente identificados.

También es verdad que el hecho de que los resultados (+135% de incremento en visitantes únicos, +105% en páginas vistas, +26% de usuarios o +12% de clientes en el periodo ENE-MAR, por nombrar los principales) fueran positivos, nos permitió además confirmar con números que esta teoría es algo más que eso. Es una (rentable) realidad.

Así que, me reafirmo en esa idea que ya he repetido alguna que otra vez:

Y una vez seamos todos conscientes de lo bonitos que son los ombligos de cliente, hablemos de negocio, y no de piercings…

Paz!

L.

 

Lucas
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Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Harlysta y esquiador. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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