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Vacaciones digitales.

Publicado por en Blog, Reflexiones, Social Media

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“Ya ves que me cuesta escribir párrafos nuevos,

y no es que no me guste rapear,

es que prefiero tocarme los huevos”

Kase.O en Fuego Camina Conmigo

Lunes 29 de Agosto. La inmensa mayoría ya estáis de vuelta a la rutina. De vuelta a la “normalidad” del día a día, olvidadas casi las vacaciones. Aquellos que las hayan tenido.

Una de las dudas clásicas antes de iniciar ese periodo de vacaciones es: ¿sigo actualizando mis redes? Y la verdad es que es una pregunta que no tiene fácil solución. Ha de contestarse bastante “a la gallega“. Porque realmente, depende. Y de hecho, cuando mejor puede contestarse es a la vuelta de vacaciones. Porque ya no son opiniones lo que tenemos, son hechos*.

Lo primero de lo que depende es de si hablamos de una cuenta personal o una cuenta de marca. Depende del tipo de contenido que estemos compartiendo, y sobre todo del tipo de público que tengamos y de cual sea nuestra relación con ellos. Y desde luego, de las expectativas. De las de uno mismo, y de las de su comunidad. En general, si somos una marca, y tenemos actividad durante este periodo, digamos que es absurdo pensar en desconectar. Por el contrario, en las cuentas personales, cada vez empiezo a ver más ejemplos de gente que opta por desconectar un tiempo, darse un respiro, y dejar de compartir contenidos. Y además creo que es positivo. Haciendo un barrido rápido de memoria me viene a la cabeza Isasaweis, que se da el mes de Agosto para descansar de cabeza tras 7 años y muchos altibajos, Pwediepie o CaseyNeistat que – oh, sacrilegio! – dejan de subir sus dailys para desconectar y salir de viaje, y en general los usuarios “normales” como tú y como yo, que si bien no desaparecemos, diría que si que muchos bajamos el volumen de contenidos que compartimos.  Y no pasa nada. Incluso hay quien dice que es hasta bueno eso de desconectar.

Yo he visto bajar el número de visualizaciones en mi Snapchat, bajar las interacciones en mi instagram, el número de menciones en mi Twitter, las visitas al blog, los comentarios… y no pasa nada. Obviamente, no pasa nada porque no tengo montada una estructura de ingreso pasivo recurrente de esas en las que dependes de las impresiones, sino que trato de subir contenidos pensados para personas, no para Google. Insisto, es mi caso. También está el extremo opuesto, el de quien apuesta por doblar esfuerzos en Agosto para diferenciarse del resto, como propone Gary Vaynerchuck.

Por eso, si tus redes sociales tienen impacto directo en tu vida laboral – en mi caso están íntimamente ligadas, ya que tengo mi propia empresa y al final la marca personal y la profesional se confunden – tienes que plantearte algo de más calado que simplemente si vas a compartir o no. Has de plantearte qué tipo de vida quieres. Has de preguntarte por qué y para qué trabajas. Y qué tiene de bueno y qué tiene de malo esa “desconexión” de la que estamos hablando.

En mi caso lo tenía claro. El cuarto trimestre está bien enfocado, los proyectos están ya aprobado o incluso en marcha y ese “parón digital” sólo podía traer cosas buenas. Me ha servido para descansar, para limpiar la mente, para pensar y para plantearme cosas. He descansado como hacía tiempo. Y me ha servido para tomar decisiones. Para definir cambios. Cambios que vais a ir viendo próximamente.

No voy a decir que me ha servido para vivir más intensamente, porque creo que eso es un error. A mi el compartir no me impide disfrutar y estar centrado en lo que hago. El hecho de subir una foto o comentar algo a través de redes no hace que lo disfrute menos en el MundoReal™. Simplemente amplifica la experiencia y la difunde, generando un recuerdo digital, y en ocasiones una conversación con terceros. Ah!, y una cosa es no compartir, otra no consumir. Porque consumir contenidos he seguido consumiendo. De hecho, tengo pruebas: me he fundido 26G de datos móviles este mes. Porque uno no puede dejar de “ser social“. Uno lo es o no lo es. Pero no se puede fingir. Como mucho, se puede reducir la intensidad. Pero poco más. El instinto sigue ahí. Una vez te pica el gusanillo social, ya no hay cura. Yo seguía teniendo ganas de ver lo que tuiteabais, de entrar a youtube, de ver snaps… pero no de crear. Y (creo que) no pasa nada.

Pero bueno, esta es sólo mi historia y mi forma de verlo. Quizás la tuya es distinta. Y eso no es malo. Es… simplemente tuya.

Paz!

L.

* Quizás todavía es pronto para tener esos “hechos” que comentaba, y faltarían unos días para confirmarlo, pero si que he notado ya un incremento de la interacción, que se sitúa prácticamente a niveles pre-vacaciones, lo que confirmaría la teoría de que “no pasa nada“… 🙂

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4 Comentarios

  1. Peris

    29/08/2016

    Post a Reply

    En este tipo de casos, pienso que se produce una dicotomía. Tengo el pensar que el estar colgado al móvil mientras vacacioneas con tu pareja puede molestar a la compañera en cuestión. Entiendo que quienes tienen como modo de vida la comunicación 2.0 o trabajan para marcas, deban hacerlo. Pero los aficionados o los que están empezando a crearse una marca personal creo que lo tienen más difícil.
    Aunque supongo que, en estos casos, en la justa medida está la cuestión. Porque lo otro, más radical, es elegir entre redes o tu mujer. Y a ese extremo no hace falta llegar, ¿no? ¿O sí?

  2. miguelghz

    01/09/2016

    Post a Reply

    Lo ideal sería una desconexión digital completa, sin acceso a internet, por lo menos de una semana en algún lugar perdido donde no hubiese cobertura móvil, para evitar tentaciones!! xD

    Saludos!

    • Lucas
      En Twitter: CalvoConBarba

      01/09/2016

      Post a Reply

      Si ese es tu ideal, hazlo! Nadie ni nada te lo impide, creo. A mi ya me viene bien como lo he hecho este año, pero no descarto hacer alguna “desintoxicación drástica” como la que tú dices alguna vez.

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