Porsche Passport: Product as a Service

Disruptive innovation
Disruptive innovation is a term in the field of business administration which refers to an innovation that creates a new market and value network (…) displacing established market leading firms, products, and alliances.1

 

Vivimos tiempos de productos indiferenciados, donde se llama innovación a copiar (rápido) al vecino y marketing a regalar productos de 1000€. Y esto ocurre, creo yo, porque vivimos obsesionados por nuestra presencia en los medios, mirando demasiado a la competencia en lugar de mirar hacia dentro, hacia nuestros valores, y nuestra misión como marca. Obsesionados con los resultados a corto plazo. Con la amenaza constante de la cuota de mercado, y más pendientes de informes sectoriales que de las necesidades de nuestros clientes.

Un producto (o servicio) ha de nacer resolviendo los problemas y cumpliendo los deseos (pains & gains según el esquema clásico) de sus clientes potenciales. A eso le llamamos product-fit. Si además luego eso vende diremos que hemos alcanzado product-market-fit.

Y esos pains, esos gains, no tienen por qué ser solo físicos, pueden ser emocionales o incluso sociales. Y para descubrirlos hay que preguntar, hay que observar y hay que comprender a nuestros clientes tipo. Y sobre todo, una vez identificados e interiorizados, hay que ser capaz de romper los prejuicios y esquemas habituales a los que la costumbre nos ha anclado si queremos hacer algo disruptor.

El problema es que este enfoque no parece ser el habitual. Por lo visto resulta mucho más fácil (y “seguro”) lanzar la enésima versión del mismo producto que ya le funciona a la competencia, en lugar de lanzar algo propio, distinto, que construya marca y sirva para diferenciarnos y dar argumentos de compra a nuestros clientes potenciales. Si juntamos eso con el miedo que parece que muchas marcas tienen de asumir que no solo no es malo, sino que es muy bueno dirigirse a una audiencia concreta en lugar de pretender agradar a todo el mundo, tenemos la receta de una vida monótona asegurada.

Porsche está investigando una nueva fórmula de enfrentar el proceso de venta de un vehículo de gama alta. Convertir el coche en un servicio. Ir más allá de la venta o el renting y ofrecer un servicio de suscripción que dé acceso a toda una flota de Porsches (uno para cada ocasión) y a un completo abanico de servicios exclusivos (reserva vía app, recogida y entrega del vehículo en el domicilio o lugar de trabajo, número ilimitado de cambios, limpieza a mano, gastos incluidos, seguro de 1M$…). Todo ello por una razonable (para ese tipo de clientes) cuota de 2.000 o 3000 US$/mes, según queramos que sea de amplio el catálogo de coches a nuestra disposición.

¿Es una buena idea? Conceptualmente, desde luego que si. Por 100€/día puedes tener un Porsche a tu disposición que se ajusta perfectamente a tu día a día. Un Panamera para ir al trabajo entre semana o para viajar con la familia, un 911 o un Cayman para salir el sábado a divertirte por tu carretera favorita, un descapotable para salir a cenar con tu pareja (o para salir a buscarla), un Cayenne para subir a esquiar con todos o un Macan para subir solos los dos. Tener uno de cada aparcado en tu garaje es directamente inalcanzable para la inmensa mayoría. Una cuota fija al mes, al alcance de un número suficiente de personas y empresas como para justificar el servicio, te los garantiza. El coche, convertido en servicio. En una propiedad líquida que se adapta a nuestras necesidades. Susceptible de ser cancelada en el momento que queramos. Como bola extra, donde se ponga en marcha se verán circulando por las calles más modelos de Porsche, lo que de forma directa aumentará la notoriedad de la marca

Por el momento es solo un experimento puesto en marcha en Atlanta (USA), pero no sería de extrañar que esta tendencia, nacida del software, que ya no se compra sino que se “alquila” (SaaS, software as a service), se extienda a más y más áreas de nuestras vidas. La mayoría de grandes ciudades españolas cuentan ya con modelos en esa linea de uso de bicis, coche y motos, algunos de ellos casi gratuitos por ser municipales. Ya no compramos CDs, tenemos TODA la música que queramos en Spotify. No compramos DVDs, tenemos TODAS las series y películas que queramos en Netflix/Movistar/HBO. Piensa por un momento en la cantidad de propiedades que podrían ser reconvertidas en servicios. Tu casa, tu ordenador, tu teléfono y hasta tu ropa. Siempre el último modelo, siempre actualizados y ajustados a tus necesidades reales, que por definición son cambiantes. Acabaremos sustituyendo muchos de ellos por servicios de suscripción que, por una cantidad mensual, cambiarán por completo nuestra relación con ellos dejando obsoleta la propiedad.

Por el momento, ya ha llegado el Porsche as a Service. Y tú? ¿Podrías ofrecer tu producto como un servicio de suscripción? Por hacerse, se ha hecho incluso con cuchillas de afeitar, y con productos de cuidado de la barba. ¿Te atreves? ¿Te lo planteas? Quien sabe, quizás dentro de ti hay un disruptor. Dale una vuelta!

Paz!

L.


  1. Fuente: Wikipedia 
Lucas
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Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Harlysta y esquiador. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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