Oda a la micro ambición

El mundo anda lleno de visionarios. De hecho, al mundo le sobran visionarios. En todos los campos. En todos los ámbitos. También en el del Marketing, el Branding, la Comunicación y el mundo de la empresa en general. Y no digamos nada del mundo startupil.

Sobran ideas. Sobran conceptos. Sobran (supuestos) estrategas. Y falta ejecución. Porque ahora TODO son estrategias. O al menos así se les llama, confundiendo táctica con estrategia. Y nos olvidamos que lo importante de las ideas es precisamente llevarlas a cabo. Es la única manera de (com)probar si estábamos en lo cierto (o no) cuando las planificamos.

Pero parece que HACER no tiene glamour. Que lo único que mola es dejar la mente divagar y crear. Aunque a veces sean tremendas pajas mentales alejadas de la realidad. Pero es lo que mola. Hacer, mojarse, remangarse, eso es de parias. “Levantar dinero” es bien. Powerpoint es bien. Excels fantasiosas es bien. Salir a vender, redactar unos textos o hablar con clientes para saber qué podemos hacer mejor es mal. Eso, que lo hagan otros.

Pues yo quiero, desde esta humilde bitácora, hacer una oda a la micro-ambición. A toda la gente que día tras día HACE, y que además pone todo su empeño y orgullo en hacerlo bien. No grande, BIEN. Si, con mayúsculas. Copywritters, maquetadores, community managers, fotógrafos, programadores, creadores de contenido, analistas y demás habitantes imprescindibles y demasiadas ocasiones casi invisibles de este mi mundo.

Dejemos de mirar todo con ojos “estratégicos” y recuperemos el orgullo de hacer. Para mi es mucho más digno de respeto quien hace, y además lo puede demostrar, que quien solo dice que sabe. Por mucho “senior“, “ninja“, “maven” o “expert” que le añada a su bio.

Hago mías las palabras de Tim Minchin en su discurso en la UWAI advocate passionate dedication to the pursuit of short-term goals. Be micro-ambitious. Put your head down and work with pride on whatever is in front of you.

Como muchas veces digo, #HagamosCosas. Porque solo haciendo, aprendemos, y lo que ya sabemos, lo mejoramos. Busquemos la excelencia en las pequeñas cosas. Solo así haremos grandes cosas buenas que merezcan la pena. Ya se encargará la vida, como dijo Steve Jobs en su mítico discurso en Stanford, de unir los puntos.

Paz!

L.

PS.- Puede ser que para poder hacer las cosas bien tengamos que dejar de hacer o decir que no a algunas cosas. “Mucho” y “bien” no son siempre los mejores amigos. Sobre todo si hay que hacerlo “pronto“…

PPS.- Posiblemente yo tengo un claro bias hacia la gente que hace. Puede que sea una forma de supercompensación de mis propias debilidades porque yo soy de los que piensan muchas más cosas de las que luego hacen. Soy un fértil paridor de ideas que acaban muriendo tras una lenta y larga agonía por inacción. Quizás por eso, a pesar de que raramente soy yo quien pulsa las teclas en las acciones de mis clientes, no es ningún secreto que me siento más cómodo en las trincheras que en los despachos. Quizás es que, inconscientemente, ando buscando rozarme con ellos para ver si se me pega algo. O quizás es solo un reflejo de que soy un firme creyente de que para tener grandes ideas (que luego puedan llevarse a cabo) hay que pisar al MundoReal™. Que los genios visionarios están muy bien… en las películas.

Lucas
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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Harlysta y esquiador. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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3 thoughts on “Oda a la micro ambición

  1. “It is not the critic who counts; not the man who points out how the strong man stumbles, or where the doer of deeds could have done them better. The credit belongs to the man who is actually in the arena, whose face is marred by dust and sweat and blood; who strives valiantly; who errs, who comes short again and again, because there is no effort without error and shortcoming; but who does actually strive to do the deeds; who knows great enthusiasms, the great devotions; who spends himself in a worthy cause; who at the best knows in the end the triumph of high achievement, and who at the worst, if he fails, at least fails while daring greatly, so that his place shall never be with those cold and timid souls who neither know victory nor defeat.”

    Soy muy fan de tu “hagamos cosas”

    1. Ojalá fuera cierto eso de que “the credit belongs to the man who is actually in the arena“. Lamentablemente ese crédito solo se les da cuando hay problemas, y ese “crédito” se convierte en penalización y lavado de manos. Creo que entre todos deberíamos esforzarnos más en no solo definir, sino también dar visibilidad a quien luego ejecuta/aplica. Aunque me temo que es una pelea perdida de antemano. Demasiado egos getting in the way

      #HagamosCosas, insisto.

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