No son los datos. Es la ética.

Seguimos poniendo el foco en el escenario equivocado. Seguimos alertando a los usuarios sobre «los peligros de internet» o «los peligros de las redes sociales«, como si los culpables fueran ellos por usarlas, cuando creo sinceramente que no es así.

Personalmente, no veo ningún problema en publicar detalles de mi vida en las redes, de compartir fotos y/o pensamientos o en decir dónde estoy. No tengo inconveniente en que una plataforma tenga acceso a mi agenda si eso me va a permitir contactar con gente que me apetece y me aporta. No me parece mal que una aplicación tenga acceso a mi posición en tiempo real si eso me va a servir para que me alerte de posibles complicaciones en el tráfico y me ayude a evitarlas. Y como estos, todos los ejemplos que podáis pensar.

Para lo que SI que tengo inconvenientes, y MUCHOS, es para que luego hagan uso de esa información con fines muy distintos a los que me ofrecían aparentemente. Porque el problema no está en los datos, está en la ética de quienes tienen acceso a ellos. Está en los jefes de producto que diseñan APIs que permiten acceder a ellos. Está en los programadores que lo automatizan. Está en los que se autodenominan «de Marketing» pero que en realidad son ladrones, tramposos y rastreros husmea-cajones. Y por supuesto en los que luego aprovechan esa información obtenida mediante preguntas mamporreras.

Es una pena que nos tengamos que andar con cuatro ojos a cada paso que damos por culpa de estas cosas. Porque, ¿cómo te sientes cuando descubres que FB «sin querer» se copió la agenda de contactos de tu email y la usó para mejorar los anuncios y no para sugerirte perfiles de amigos? ¿Qué te parecería que de repente un día la policía te detenga porque tu teléfono estaba en el lugar del crimen a la hora en la que se efectuó el disparo? ¿qué pasará el día que Waze comparta sus datos con tu aseguradora para calcular el precio de tu póliza? ¿Y cuando no te den el trabajo ese para el que parecías el mejor candidato porque en tu calle la mayoría vota determinado partido, y quizás tú también seas «de ellos«?

Ya, ya lo sé. «Eso no va a pasar«. Lo mismo que pensaban los que hicieron un test de personalidad en facebook y sin saberlo estaban dando acceso a la app a TODO su perfil, incluyendo sus mensajes privados, sus contactos y todos los detalles que puedas imaginar, incluso acceso a los datos de sus amigos. Ese tonto test de personalidad fue el germen del escándalo de Cambridge Analytics. Un auténtico caballo de Troya.

No seré yo quien ahora me sorprenda de que el mundo no sea un lugar feliz de pájaros y flores, no. Pero estamos llegando a un punto donde estamos premiando al falso, al enrevesado, al mentiroso. Y no hacemos nada.

Como usuarios, tenemos la capacidad de destrozarles. Simplemente dejando de usar sus servicios. Si secamos la fuente, se acabó la diarrea. Y además, estaríamos mandando un mensaje bien claro a plataformas, marcas y directivos de que por ahí no pasamos. Que no consentimos ser mercancía y que no nos gusta que nos engañen con sucios trucos. Que esos «profesionales» deben ser purgados (y exterminados).

Pero claro, eso implicaría ser más activistas y estar dispuestos, en algún momento, a renunciar a algo. Y quizás en estos tiempos pedir eso es pedir demasiado. Somos cada vez más débiles, cada vez más dependientes. Cada vez más adictos. No podemos vivir sin videos de gatitos ni sin saber qué personaje de Game of Thrones somos (miles de millones de resultados en google lo confirman). Así de fáciles somos. Así de previsibles. Luego no nos quejemos. Tenemos lo que merecemos.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
Lucas
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10 thoughts on “No son los datos. Es la ética.

  1. +1 Totalmente de acuerdo.
    A veces resulta complicado ser cauteloso sin caer en la paranoia. Mantener un cierto uso y disfrute de determinados servicios, cada vez más, supone renunciar a una parte de nuestro yo más íntimo.
    Confiar en la autoregulación, la ética, e incluso las incipientes normas… resulta ingenuo, al menos de momento.
    Y eso viviendo en Europa…
    Salud, y paz 🙂

    1. Cierto, Luis, ese «equilibrio» es cada vez más complicado, pero creo que en cierto modo es por esa sensación del «todo vale» en el que parece que nos encontramos. Por un lado los usuarios «buenistas» que ni se plantean que detrás de una app (aparentemente) inocua puede haber una intención «malvada», y por otra determinados «profesionales» explotando esa aparente ignorancia de los usuarios (con la connivencia de las plataformas, claro está). Y obviamente, como tú dices, la autorregulación y las leyes, mirando a otro lado o incluso entorpeciendo el proceso, como pasa ahora con las cookies. En fin…

  2. Estoy muy de acuerdo contigo al 99.99% pero anyadiria algo. Como usuarios, tambien deberiamos saber y tener en cuenta que nadie regala nada porque si. Todas esas apps y juegos que te piden que «inocentemente» les des acceso a tu perfil, lo hacen por algo, porque ganan algo con ello y no dedican tiempo y dinero a hacer un software solo para que nosotros nos divirtamos. Incluso las tambien aparentemente inocentes imagenes o cadenas que se comparten y se vuelven virales tienen una finalidad.
    Los que vivimos de esto sabemos que hacer cualquier tipo de app lleva un buen punyado de horas de disenyo, desarrollo, testing y un largo etc. y muy poca gente lo hace por amor al arte, hay un beneficio detras y los datos son, uno de los valores mas preciados a dia de hoy.
    Estoy de acuerdo en que deberiamos, como dices, dejar de usar aquellos servicios en los que no confiemos y tambien perseguir a aquellos que nos enganyan, pero tambien ser mas cautelosos con lo que hacemos, sin llegar a limitarnos como dices al principio.

    Como siempre, me gustan tus reflexiones 🙂

    1. Sin duda, David, como usuarios deberíamos pensar en por qué alguien pone a nuestra disposición ese tipo de aplicaciones, y pensar en «qué sacan ellos de ahí». Pero no siempre es claro el objetivo. Me viene a la cabeza el escándalo del año pasado con la app oficial de la liga de futbol española. Sin que los usuarios fueran conscientes, activaba el micrófono del móvil los días de partido y cruzaba el audio que captaba con la señal del partido que se retransmitía por la tele. Si coincidían y la geoposición era un bar que no estaba pagando licencia… multa al canto para el bar!! Efectivo? Seguro! Ético? Diría que no, por mucho que sirviera para detectar comportamientos ilegales.

      1. Ostras! esa no la habia oido. Esta claro que esos comportamientos deben ser perseguidos, no deberia ser tan complicado controlar eso, ya que para que la app acceda al microfono debe tener permisos para ello. Si cuando me instalo la app de la liga me pide permiso para usar el micro… me preguntaria al menos, para que necesita eso?
        Por curiosidad tengo que mirar a ver que permisos «extranyos» o sospechosos tienen algunas apps instaladas en mi telefono. 🙂

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