EL FIN DEL MARKETING DIGITAL TAL Y COMO LO CONOCEMOS

Podría decirse – simplificando bastante – que el marketing digital tal y como lo conocemos hoy día se basa en identificar (mediante cookies) a nuestros potenciales clientes, y a partir de ahí seguirles en su navegación para conocerles, segmentarles, encontrar audiencias similares y perseguirles con anuncios. Y se sigue interrumpiendo y molestando al usuario. En muchas ocasiones, con contenido irrelevante e innecesario. Eso es así.

Seguro que ahora saldrá algún purista del inbound a intentar explicarme que en realidad lo que se hace es ofrecerles valor en las distintas etapas del Customer Journey y bla, bla, bla, pero la realidad es que, bien usado o no, gran parte del marketing actual se basa en identificar, perseguir y servir contenidos, más o menos personalizados según la sofisticación del marketero y/o de la campaña.

Pues bien, sí o sí, ese enfoque va a tener que cambiar, porque se va a complicar la tecnología que le da soporte, y que es la que ha estado dando de comer a los grandes hasta ahora. ¿Que por qué lo digo? Veamos las señales:

  • Apple anuncia su propio login, que NO va a compartir datos con terceros y que incluso va a permitir crear un email random que automáticamente se reenviará a nuestro email real, haciendo que el sitio web en el que nos registramos no tengo nuestro email (y por tanto no pueda hacer búsquedas inversas). Ataque directo al modelo de negocio de Google y Facebook, que basan gran parte de su éxito en la captura de datos vía login en páginas de terceros, que les permite crear perfiles cada vez más completos, y a su vez revender su capacidad de segmentación a anunciantes.
  • Firefox, en su nueva versión, se lanza con los ajustes de privacidad más cerrados por defecto, bloqueando cookies y trackers1. Y todos sabemos que los usuarios son vagos por naturaleza y no cambian los ajustes por defecto. Otro ataque directo al perfilado de audiencias.
  • A pesar de que todavía no son mayoría, los avisos de cookies se empiezan a simplificar y a aportar opciones de «desactivar todo«. Todavía hace falta hacer 3 clicks, pero es un avance (que le debemos al GDPR).
  • Los usuarios empiezan a ser conscientes del impacto en su privacidad de determinados usos de la web y patrones de navegación, y cada vez adoptan en mayor medida el uso de VPNs y ad-blockers.
  • El propio FB – en un intento de lavar un poco su dañada imagen en esto de la privacidad – anuncia, entre otras cosas, nuevas herramientas para que el usuario decida si permite recoger datos y asociarlos a su perfil de FB cuando navega fuera de FB, y también un nuevo foco hacia los grupos, donde, por ahora, no existe la posibilidad de poner publicidad. Aunque tampoco seamos ilusos, el objetivo es intentar mantenernos dentro y seguir aprendiendo de nosotros.
  • Incluso algunas ciudades, como San Francisco, empiezan a dar pasos en esta línea de proteger a los ciudadanos de los avances tecnológicos, llegando a prohibir el uso de software de reconocimiento facial, por el potencial negativo que puede tener en caso de no ser usado «correctamente«

No tengo nada claro cómo nos afectará todo esto, pero sí que parece el inicio de algo. Algunos voces empiezan a levantarse y reclamar una «revolución social» para poner freno a los excesos actuales, de los que gran parte de los usuarios ajenos a la industria no son conscientes y que, dice, nos ha convertido a todos en «proletarios digitales» de las grandes tecnológicas.

Ojalá venga una revolución de lo pequeño. Donde volvamos a apreciar los contactos reales y no los comprados. Donde pongamos el foco en la calidad y no en la cantidad. Donde «llegar a más» no sea el objetivo de los creadores de contenidos y las marcas, sino «llegar mejor a las personas adecuadas«. Aunque sean menos. Y ojalá que lo sean. Donde pensemos antes en aportar valor que en el atajo para hacer que muchos sepan lo que hacemos. Donde no nos midamos por el tamaño de nuestra audiencia, sino por la calidad de las conversaciones. Donde nuestros hobbies y pasiones nos definan tanto, o más, que nuestras profesiones. Donde no todo tenga que estar optimizado hasta el tercer decimal. Donde, además de por vender, nos preocupemos por vivir. Mucho y bien. Y rodeados de quienes nos hagan click en las entrañas. Ojalá.

Paz!

L.


  1. Por ese mismo motivo yo llevo usando DuckDuckGo muchos años en mis equipos. 
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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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7 thoughts on “EL FIN DEL MARKETING DIGITAL TAL Y COMO LO CONOCEMOS

  1. Excelente reflexión, no podría haberlo expresado de otra forma. Yo añadiría lo de recuperar las reuniones de patio colegio, donde se intercambian sueños y deseos por cromos o estampitas, donde ser alguien coincide con ser tú mismo, donde lo pequeño se disfruta más en cosas grandes. Quizás ahí está la clave, niño!

    Salud@s y enhorabuena por tu blog, te sigo con cariño desde Cádiz.

    :))

    1. Muchas gracias, Carlos! Y sí, estaría muy bien recuperar las conversaciones de patio de colegio, donde no hacía falta aparentar ni posturear, donde bastaba con ser tú mismo.

      Sigamos disfrutando! Grande o pequeño, pero nos dé alegrías SIEMPRE!

      1. El patio de colegio tenía un «problema»: que te retratabas y no había nicks para ocultarte (apodos, sí, pero eso es otro tema). Tal es así, que pasan los años y siempre serás para tus compañeros de colegio el que eras en el patio de colegio, y eso en las RRSS actuales es una herejía.

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