Beneficios, no prestaciones.

Es imparable. El consumidor ha cambiado. Su capacidad de atención también. Lo mismo que sus expectativas para con las marcas. Eso de que se suban al podio a pontificar como que ya no va con ellos. Ahora demandan comunicación a su mismo nivel, interactiva, con derecho a réplica y en un lenguaje que puedan entender. Por supuesto, basada en hechos reales, nada de palabrería vacías.

A la hora de pensar en comunicación, y en el momento de construir nuestro mensaje, deberíamos responder siempre la pregunta «¿y qué hay para mi en eso?«, hecha desde la voz de nuestros consumidores. Si lo hacemos así, será inevitable que construyamos nuestro mensaje hablando de BENEFICIOS, no de prestaciones. Que construyamos nuestra comunicación desde la experiencia que queremos hacer vivir a nuestros usuarios. Es nuestro mensaje, en su lenguaje.

Me ha gustado mucho la forma que ha empleado Volkswagen para presentar una prestación de sus coches – el «auto-freno de emergencia» – mostrando claramente su beneficio, haciendo además uso del humor, una de las grandes palancas universales de la comunicación.

Queda bien claro el beneficio, verdad? Y qué mas da, al menos en primera lectura, si eso lo consigue con un rádar, un láser, una cámara o una cuerda. Lo importante es la consecuencia de la prestación. Su beneficio, no la tecnología. Así que ya sabes, en comunicación (y en la vida en general, me atrevería a decir), habla menos de ti, y más de «nosotros«. Igual así te vuelven a invitar a la fiesta…

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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