Ser digital es más que tener web o un perfil social abierto

El título de este [POST], que debería ser de perogrullo, un lugar común, una frase hecha, todavía no lo es al 100%. Quizás nosotros, que VIVIMOS en digital, creemos que este discurso está ya superado, pero yo creo que aún no lo está. Nuestra percepción está equivocada, o cuando menos es parcial, por un mal muy común en general, como es el de confundir «el mundo» con «nuestro mundo«.

Todavía hay muchas marcas/empresas que no son digitales, que no viven digital, que no respiran digital, por mucho que tengan web responsive y mantengan perfiles en más de una red social. Ser digital es mucho más que parecer digital, como ya decía hablando de lo social hace cuatro años. Ser digital es un cambio de mentalidad completo, que impregna muchas más áreas de la empresa que la puramente de comunicación. Implica cambios en la forma de pensar los productos y los procesos, en la de crear materiales, en la de comercializarlos, en la de medir el desempeño y en la de generar beneficios. Implica un cambio de perspectiva total, una velocidad distinta, y unas formas de trabajar nuevas. Implica normalmente también una predisposición a la transparencia, a la escucha, a la interacción y a la acción de ciclos cortos, que tiene poco o nada que ver con lo que todavía muchas empresas siguen viviendo.

A mi reconozco que me resultan apasionantes los proyectos de transformación digital en los que cada vez con más frecuencia nos metemos Dani y yo. Proyectos en los que ayudar a empresas a entrar – o a mejorar y pulir su posición – de forma estructurada en este nuestro mundo, el digital, revisando el proceso completo de su negocio. Desde la definición y segmentación de clientes hasta la captura de feedback, pasando por la revisión de las características de producto, la identificación de ventajas competitivas, la puesta en palabras comprensibles de éstas, la selección de canales, la definición y creación de sus propiedades digitales, y por supuesto su proceso de comercialización, incluyendo la definición de variables de control (KPIs) y su proceso de captura e interpretación. Son procesos medianamente largos (6-8 meses), intensivos en horas-hombre que diría alguien anclado todavía en la era industrial, o en  horas-neurona que me gusta más decir a mi, pero tremendamente enriquecedores. Tanto para los clientes como para nosotros. Porque es un proceso de descubrimiento y acercamiento mutuo. Entre lo que se quiere hacer, lo que se puede hacer y lo que se debe hacer. El triángulo clásico de decisiones. Donde capacidad, rentabilidad y oportunidad se juntan.

Y es fascinante ver cómo evolucionan y mutan muchos de los procesos y esquemas del cliente. Y es tremendamente gratificante hacer retrospectivas cada cierto tiempo, y echar la vista atrás. Ver lo rápido y lo lejos que se llega cuando existe un plan, una estructura, un fin. Y nada de esto tiene que ver con tener una cuenta en twitter, un blog o una web optimizada para móvil. O si, que cada caso es diferente y a veces hacen falta.

Pero lo importante es darnos cuenta de que lo verdaderamente importante no es lo que piensas que hace falta, sino el validar realmente qué hace falta. El proceso de parir-probar-medir-repetir al que sometemos muchas de las decisiones. Hipótesis-Validación-Acción. Un ciclo infinito. En el que seguiremos probando y aprendiendo. Y disfrutando del camino. Y descubriendo nuevos caminos. Porque ESE es el camino. Digital o no.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. Antes que nada quiero felicitarte, he entrado por primera vez en este blog y la plantilla me ha fascinado. Por otro lado es muy cierto, para los que vivimos online creemos que nuestro mundo es la realidad y muchas veces pasamos por alto que tal vez estamos más lejos de lo que se vive en el mundo.

    Saludos!

    1. Muchas gracias, Oscar. Ahora que ya te he «conquistado» por el lado visual, a ver si consigo estar a la altura con el contenido (que por otra parte diría que es incluso más importante que la estética). Un saludo!

  2. Estoy bastante de acuerdo con lo que comentas y creo que es un proceso que ya hemos vivido con el marketing Relacional. En nuestro mundo, como bien dices, es algo obvio y necesario pero todavía demasiadas empresas no le ven el sentido y pasa lo mismo con el mundo digital. En los dos casos, es un vista particular que se tiene sobre la empresa y que debe de estar implementada a todos los niveles, productos, servicios y estrategias de la empresa.

    Un Saludo

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