El odioso egoismo de los mensajes de voz

Con tantos objetos brillantes alrededor, todos compitiendo por mi atención, cada vez valoro más mi tiempo, y sobre todo mi capacidad de organizar MI tiempo en función de mis necesidades, y no de la agenda de los demás. Supongo que podría decir que voy algo a contracorriente, porque cada vez soy más asíncrono.

Intento no tener abierto el email constantemente, me he quitado las notificaciones en el móvil y empiezo la jornada escribiendo en papel – yo también he caído en las redes del bullet journal – las tareas que quiero terminar antes de dar por cerrado el día.

Por eso ODIO profundamente la manía que tienen algunos de enviar mensajes de voz. Hasta ahora era una costumbre casi restringida a WhatsApp (canal que prácticamente no uso), pero empieza a extenderse a otras redes, y me preocupa. No porque no me guste escuchar la voz de mis amigos, sino por el profundo EGOISMO que demuestra esta costumbre.

Básicamente porque se hace en pos de la comodidad de quien envía el mensaje, sin dedicar ni un milisegundo en pensar en el receptor. Que sí, que a ti te resulta infinitamente más cómodo pulsar un botón y vomitar tu mensaje (normalmente plagado de eeehhhhs, mmmms y esques) que parar, pensar, ordenar tus ideas y teclear 2 frases, pero es que precisamente eso es lo que de verdad ayudaría. A los dos, no solamente a quien lo recibe.

Soy consciente de que la voz es la siguiente revolución. Que, como decía Fefo hace un tiempo en su muy recomendable vlog, va a cambiar profundamente el marketing y la publicidad tal y como hoy lo conocemos, pero esa es otra guerra. Eso es un humano ahorrando tiempo interactuando con una máquina. Aquí hablamos de un humano mostrando cero empatía por otro humano.

De entrada, si vas a mandarme un audio de más de 2 minutos, llámame, por Dios, no me hagas tragarme tu monólogo sin posibilidad de réplica y, sobre todo, ten presente que quien recibe tu discurso quizás está en el trabajo y no puede escuchar tu audio, o va en el metro, sin cascos, y hay tanto ruido que no puede escucharlo. En cambio un texto, breve, conciso y al grano, lo lee en cuanto tiene un momento. Que tampoco tiene que ser al milisegundo de que tú lo mandes.

Esto de la inmediatez de las redes está generando cambios de comportamiento que no son necesariamente buenos. Nos ha permitido hacer muchas cosas muy positivas, pero a cambio somos más dispersos, más multitarea y por lo tanto más superficiales. Nos cuesta concentrarnos y entrar en estados de concentración profunda. Siempre hay una lucecita brillando o un sonido dispuesto a sacarnos de ahí. Y esa tentación se demuestra irresistible para la mayoría.

Pero es imposible trabajar, o incluso disfrutar de nuestro ocio, en trozos de 10 minutos. Necesitamos tiempo. Para nosotros, para nuestros proyectos, para nuestros seres queridos, hasta para aburrirnos, que es algo que tenemos muy olvidado y también es necesario.

A ver si saco un poco de tiempo y me pongo al día con mis libros pendientes. El siguiente que querría leer es Deep Work, que he oido cosas muy buenas de él. Afortunadamente, ninguna por mensaje de voz…

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. Sabes? Estamos tan agobiados y tan llenos de cosas qué hacer, entre otras mirar el el, Facebook, twitter …… o YouTube, que ya no tenemos tiempo para escribir.
    Es gracioso, que después de que las empresas hayan cambiado toda su estructura para conectar con el cliente, hayan tenido que cambiar su forma de pensar y de actuar, ahora vayan a tener que volver a poner un número de teléfono para que dejen los clientes sus opiniones. Muchas de las cosas que está no sucediendo son absurdas……. confundimos evolución con gilipollez, con perdón.
    Ah por cierto, siempre puedes adquirir el audiolibro de de Deep Work, por si no tienes tiempo.

    1. Pues si, a veces parece que confundimos una cosa con la otra. O igual soy yo que no lo pillo!

      El tema audiolibros… si pero no. Lo he probado (audible.com) y me gusta, pero para momentos muy específicos, como viajes largos (muy largos) con la moto en los que me da tiempo a escuchar casi el libro entero. Para momentos más cortos, la verdad es que prefiero ponerme un podcast, por eso de empezarlo y acabarlo más que nada. Rarito que es uno… 🙂

  2. Realmente es una costumbre que cada vez impera más en la mensajería instantánea y en muchas ocasiones no son reflexiones si no que quien graba el mensaje suelta todo lo que quiere, para, muchas veces, no llegar a ningún sitio o contradecir aquello que ha empezado a decir. Son reflexiones de la nada que se podrían guardar y, cuando lleguen a la conclusión, mandarte las dos líneas preceptivas.
    Te doy toda la razón.

  3. De acuerdo en todo. Sólo una puntualización: no te hacen falta los cascos para escuchar el mensaje de WhatsApp sin que salga por el altavoz, si le das al play y te lo acercas a la oreja lo escuchas como una llamada. Que yo sepa, pasa en WhatsApp y en Telegram (no he visto notas de voz en otras aplicaciones).

  4. Añado la figura del caza-audios: Ejemplar de grupos whatssap que guarda, edita y envía, cuando la ocasión lo requiere, un audio de algún componente del grupo o incluso de fuera y que llega a hacer más uso del susodicho recurso que de los emoticonos. Desgraciadamente figura en crecimiento exponencial.

  5. Bravo, bravo, bravo. Estos son los artículos que me gustan leer, reales y sinceros.
    Particularmente odio las notas de voz porque siempre llegan en el momento menos oportuno y al igual que a ti me parecen odiosos.

    He encontrado tu blog y ha Sido un gran descubrimiento.

  6. ¡Que bueno! Aún es peor si lo escuchas en un breve momento libre y no puedes responder. Lo escuchas rápido por si fuera algo de verdad importante (si te envían un audio, hasta lo parece) y después de darte cuenta de que no, vuelves a lo que sea que estuvieras haciendo. Aunque de verdad no puedas escribir tu respuesta o enviar un audio de vuelta, tu interlocutor ve que lo has escuchado e interpretará que no le haces caso… Perdemos nuestro espacio mientras las redes nos lo ganan…

  7. Un artículo muy interesante, considerando que la tecnología cada día nos absorbe más, y claramente al momento de enviar un mensaje estamos interactuando con una máquina, pero como bien tú dices la empatía hacia la otra persona es cada vez menor. A fin de cuentas las relaciones interpersonales van desapareciendo con esto.
    ¿Inconscientemente terminaremos siendo más máquinas que personas?

    Gracias por compartir!

  8. Lo que más me gusta de tus post es que si les doy la vuelta siempre me hacen pensar en el ¿ qué hacemos mal?
    Mensaje de voz: me encanta cuando dices que si quieres escuchar la voz de tus amigos, los llamas. Estamos perdiendo esa costumbre?
    Audiolibros: prefiero un podcast o un TED, pero nada como el papel…así que pilla ese libro pendiente…
    ¿Es la voz la siguiente revolución? La voz siempre ha sido la parte de la comunicación más importante…nada nuevo desde mi punto de vista y, ¿ Cuantas veces he mandado un mail y seguidamente he tenido que llamar para que el receptor para que el mensaje quedara claro? Y ya para otro dia si eso te doy mi opinion sobre los cambios de comportamiento ( vivir rodeado de 8 millones de personas mirando una pantalla te hace replantearte muchas cosas…)
    Paz

    1. Pues no sabes lo que me alegra leer eso! Porque los posts los escribo fundamentalmente para mi (me ayudan/obligan a parar y reflexionar sobre el mundo que tengo delante de mis ojos), pero me encanta que tengan ese mismo efecto en quien los lee. Son “mis” pensamientos vagabundos, pero si consiguen infectar otras mentes enfermas, doble combo!

      A ver si algún día coincidimos (en ZGZ o en London) y me cuentas tu opinión sobre los cambios de comportamiento que ves desde tu atalaya privilegiada 😉

      Cuídate!

  9. Estoy totalmente de acuerdo, yo odio los audios de WhatsApp. Porque muchas veces no puedo oírlos, o me viene mal oírlos. Si estoy trabajando, si estoy por la calle, si estoy con otros amigos, si estoy oyendo música, si estoy cocinando, si estoy viendo la tele, si estoy limpiando, etc. En todas las situaciones descritas es muy incómodo un mensaje de voz. Mientras que un texto lo lees en un momento y lo contestas cuando puedes, sin tener muchas veces que dejar lo que estés haciendo, un mensaje de voz si que implica que le dediques toda tu atención. Yo hay veces que he optado ya por no escucharlos, y más cuando todos los móviles tienen la opción de que tú le puedes dictar y él transcribe tu voz en texto. Como bien dices, es egoismo y falta de consideración de quien lo manda.

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