¿Cuánto más? ¿Hasta dónde? ¿Seguro?

Parece que la norma no escrita, aplicable a absolutamente todo, es que más es mejor. Hay que crecer, hay que llegar a más gente, hay que vender más, facturar más, tener más clientes, más seguidores, más, más, más. 

Siempre. Pase lo que pase.

La excusa es que si no lo hacemos, nos arrollan los que vienen detrás. Que solo hay dos modos; hacia arriba o hacia abajo, pero no existe el término medio.

Esto, objetivamente, está haciendo que perdamos la cabeza, que perdamos el Norte, por muy enfocados que creamos estar, persiguiendo un horizonte que siempre se escapa, por rápido que corramos.

Afortunadamente, empiezan a levantarse algunas voces reclamando que quizás otras formas son posibles, que otras opciones no solo no son malas, sino que incluso pueden ser mejores. Que más no siempre es necesariamente mejor. Que crecer quizás sea la opción “más fácil” (solo hay que “cerrar los ojos” y saltar), pero que buscarla continuamente quizás no sea siempre la opción más inteligente. Que a veces ese “crecimiento” en realidad supone un empobrecimiento, porque nos desenfoca u obliga a meter más recursos para hacer real esa nueva “oportunidad“, o porque nos obliga a dedicar más tiempo a esa actividad, en detrimento de otra que nos aporta más rendimiento, o simplemente más satisfacción. 

Aplíquese ese mismo razonamiento a un montón de elementos con los que nos encontramos a diario en nuestro trabajo hablando con responsables de marketing o comunicación: el tamaño de las comunidades, el volumen de publicaciones que “necesitamos” lanzar, el número de canales en los que “tenemos” que estar presentes, ¿sigo? Elementos todos ellos en los que la intuición parece hacernos pensar eso del “más es mejor”, pero en los que no deja de ser también un espejismo. ¿Qué harías tú con 1M de seguidores que no haces ahora? ¿Y con 10M? ¿Cómo harías para poder lanzar 12 publicaciones diarias? ¿Serías capaz de gestionar 9, 10 o 12 canales para tu marca alimentándolos a diario con contenido fresco, relevante e interesante?  ¿Tienes el presupuesto necesario para invertir en ads para que que tus contenidos les lleguen y no perderlos?

Que te replantees esto del “más es mejor” no quiere decir que seas (seamos) un vago que no quieres crecer o que no quieres llegar “a más“. Quiere decir que tienes espíritu crítico y criterio suficiente como para entender dónde está tu “bastante, para trazar la linea entre el crecimiento y la locura, entre el seguir la corriente y el navegar con un rumbo fijo, propio, bien definido, y que prefieres centrarte en mejorar y optimizar, por dar buen servicio, por enamorar en lugar de dejarte llevar por “lo que hay que hacer”, por la búsqueda obsesiva por esa viralidad que nunca llega (y que estadísticamente nunca te llegará).

Así que, si tú eres de los que te cuestionas si el crecimiento per se es siempre bueno, que sepas que no estás solo. Si eres de los que piensas que facturar más, llegar a más gente, tener más clientes o más seguidores no solo no es necesariamente positivo, sino que podría llegar a ser negativo por todos los cambios a los que te obliga para poderlo gestionar correctamente, no estás solo. Si eres de los que se preocupa más por la rentabilidad que por la facturación, de la conversación y la interacción que del número de seguidores, de la calidad más que de la cantidad, de los clientes satisfechos más que de robar clientes a la competencia, o directamente de las horas bien vividas más que de las sufridas, que sepas que no estás solo. Y que quizás va siendo hora de quitarnos los complejos y dejarnos ver. Que elegir ser pequeño, o al menos no el más grande, no está reñido con ser profesional. Que no existe un único camino, y que “otra” forma de gestionar es posible.

Porque lo único que es realmente irrefutable es que MEJOR ES MEJOR. Y cada uno deberíamos ser capaces de definir qué significa “mejor” para nosotros. Y una vez hecho, perseguirlo.

Paz!


L.


PD.- Si quieres leer del tema, te recomendaría empezar, quizás por Company of One, de Paul Jarvis, o por Small Giants, de Bo Burlingham, o incluso Life Scale, la última de Brian Solis, que aunque no va exactamente de eso, también tiene cierta relación y aporta un toque humanista al uso de la tecnología. Ultra recomendable también Essentialism, de Greg McKeown, el documental Minimalism, de Matt D’Avella, y por supuesto su podcast y su canal de youtube

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. ¡¡¡¡Parece que lo hayas escrito para mi!!!! justo hace unos días hablaba de eso con la persona que tengo de mentor para mi negocio. Le dije que mi visión del futuro no era hacerme rica y conseguir muchas ventas, si no que, quería vivir de mis artesanías y también vivir la vida. Que prefería menos clientes, pero que apreciasen mi trabajo a muchísimos y que no me llegase la misa al cuello y además de los que siempre están intentando que les rebajes.

    1. Pues no sabes lo que me alegra leer eso, Marisa! Precisamente porque muchas veces quienes piensan (pensamos) así nos sentimos bichos raros, y lo raro debería ser lo otro. Así que, adelante y a seguir persiguiendo TU definición de éxito, claro que sí!!

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