Del dicho al hecho

Es muy fácil hablar, es muy fácil predicar, es muy fácil escribir. Lo difícil es acertar sobre lo que hablar, predicar y escribir, hacerlo bien, y sobre todo, después de hablar, predicar y escribir, hacer. No quedarse en la palabra, no quedarse en la recomendación, y convertirlo en acción. Y esto aplica a muchos ámbitos de la vida. A todos, si me apuras.

No quito mérito, para nada, a los que definen la capa de arriba y dicen lo que hay que hacer – coñe, ¡yo soy uno de ellos como forma de vida! – pero sí que creo que es importante no olvidar que con decir no basta, que luego hay que poder llevarlo a cabo, hay que saberlo ejecutar. Y bajarlo al terreno, convertirlo en movimiento, desglosarlo en acciones a lanzar día a día, también requiere unos conocimientos, una voluntad, una actitud, un skill set que dirían los moderners, que se tiene o no se tiene.

A mí personalmente esa parte a veces se me hace bola, porque se me da mejor la parte conceptual de la visión, pero me sigo obligando a hacerlo en algunos proyectos, para no oxidarme y mantener la maquinaria engrasada.

Algo así parece ocurrirle hoy en día a muchas marcas, y parece que también se les hace bola. De hecho muchas parecen estar más pendientes de detectar la última corriente de opinión, la última moda, la última causa que es tendencia, para apoyarla públicamente sin ambages… aunque en realidad no vayan más allá y no desarrollen luego acciones REALES relacionadas con esa causa que con tanto fervor hacían suya. O incluso apoyando causas que directamente, por incongruentes, se les pueden volver en contra.

El discurso del propósito, de la alineación de los valores de marca con los de su audiencia, el de los principios y el bien común, no puede quedarse en eso, en discursos y principios. La capa de comunicación es necesaria, sí, pero es insuficiente. Estamos convirtiendo los canales en escenarios de charlas TED, cuando deberían ser muestrarios de hechos consumados. Si las marcas de verdad quieren “cambiar el mundo“, “inspirar a los consumidores” “promover la diversidad” o “empoderar a las personas” no basta con que nos lo digan. Nos tienen que demostrar cómo están ayudando a conseguirlo. Nos van a tener que especificar cuál es su versión del camino del héroe, en el que el héroe, la heroina, somos nosotros, los consumidores.

En realidad todos, personas y marcas, vamos a tener que apostar por el mundo que queremos y nos va a tocar mover el culo para hacerlo real. Porque vienen olas, y va a tocar remar. Para huir de ellas o para surfearlas, pero va a tocar remar.

Aprovechemos estos tiempos raros para, al menos, estudiar las corrientes.

Mucho ánimo.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

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