Cuando TODO es tendencia, o potencialmente nos creemos que todo lo es, pero a su vez tiene un ciclo de vida TAN corto, ¿qué sentido tiene andar persiguiéndolas como si en ello nos fuera la vida?
Y es que ahora parece que con que 4 tuiteros random digan algo, ya nos creemos que se va a caer el mundo (spoiler: NO) y los periódicos “serios” (já!) corren a hacer titulares con el tweet. O perdemos el culo por imitar el último video que hemos visto en TikTok que “parece que está triunfando”, sin darnos cuenta de que, probablemente, para cuando nos llega a nosotros, los autores del original – y sus primeros 100.000 imitadores – ya han olvidado ese video porque es “de hace 2 días”.
Cuando tu estrategia consiste en “estar a la que salta”, lo que acabas es saltando… pero sin cabeza. Corriendo de un sitio a otro para intentar gustar. Integrarte. Encajar. Pero siempre llegas tarde. Y de segunda mano.
Que si eso es lo buscas, pues vale, ok, bien, perfecto. Pero no creas que por ese camino vas a conseguir construir una identidad propia, definida, reconocible, identificable y deseable. Porque no.
Si buscas lo segundo, más te vale definir un rumbo propio y no salirte de él, y solo si te sobra el tiempo, intenta incorporar alguna pincelada de las tendencias que discurran en paralelo a tu camino, pero nada más. Construye una voz propia, un pensamiento, una forma de comunicar. Y mantenla. Deja una huella. La que sea, pero siempre la misma. Y que sea la consistencia, la repetición, la constancia, la que vaya haciendo que esa huella sea cada vez más profunda, cada vez más reconocible.
Haz un ejercicio mental rápido. Si te pido que me nombres una marca, o un usuario de redes ahora mismo, ¿qué nombre te viene a la cabeza? ¿Y por qué ese y no otro? Me juego la mano izquierda (no vaya a ser que…) a que es porque ha hecho algo original, y no una mera repetición de lo que hacen otros. ¿Me equivoco? Pues eso. De los 53 que acabas de ver haciendo lo mismo que los anteriores 53 ya no te acuerdas.
Y supongo que a ti – a tu marca – te gustaría ser la recordada, no?
Pues aplícate el cuento.
Pero a tu manera.
Paz!
L.
¿Algo que decir? ¡No te cortes, deja un comentario!