¿Pagarías por lo que tú vendes?

Me abrí cuenta en twitter en Julio de 2009. Desde entonces he publicado un total de 68.527 tweets (alguno más cuando estés leyendo esto) y he pasado ahí dentro incontables horas. Al principio tenía incluso un monitor dedicado en exclusiva a twitter, ese era el nivel de inmersión. Gracias a twitter he conocido a un montón de gente, he dado visibilidad a los artículos de este blog, construido amistades, generado oportunidades, cerrado proyectos, conversado, discutido, aprendido, cambiado de opinión, seguido noticias, descubierto herramientas… y por todo eso he pagado un total de 0€.

Ahora parece que una de las opciones que baraja su nuevo propietario es que pase a costar 8€/mes.

Objetivamente, todo lo que he dicho que twitter me da, y que realmente nos da a todos los que lo usamos con cierta insistencia, vale más que eso, y sin embargo la reacción mayoritaria de todos nosotros ha sido un “si ese hombre se cree que voy a pagar por usar twitter, la lleva clara”.

Lo cual en cierto modo revela un debilidad tremenda del producto, o al menos del modelo de negocio. Nos aporta mucho, pero estamos dispuestos a pagar nada. Nos hemos acostumbrado al todo gratis (o a convertirnos en el producto y soportar publicidad) y no nos salimos de ahí.

Eso, que podríamos pensar que es solo algo de los productos digitales, puede estar pasando también con tu producto. ¿Estás seguro que la gente entiende el valor de lo que vendes? ¿Comprarías tú – por el precio de venta al público y no por el que tú pagas -, eso que tú vendes?

Fijar un precio es un arte, las vías para llegar a él son diversas (en base a coste, en base a beneficio, en base a mercado, en base a posicionamiento…) y explicar el valor aportado es cada vez más importante. Porque a veces el valor es algo tan tangible como el retorno de la inversión o la mejora de ventas, pero a veces son precisamente los intangibles los que marcan que un precio sea aceptable o no lo sea.

Y puedes dar por seguro que llegará un día que la guerra de Ucrania dejará de ser una razón “aceptable” para justificar precios…

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

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