Si en una plaza ves una terraza (casi) llena, y la del bar de al lado vacía, ¿en cuál te sientas? Normalmente en la (casi) llena, porque piensas que si la otra está vacía… será por algo!
En el mundo digital pasa lo mismo. Entre un video en youtube con 15 views y otro con 1.4M, ¿cuál eliges para ver? Normalmente el popular. Por la misma razón que aplicabas al elegir terraza. Porque hemos “educado” a nuestros ojos a mirar ese dato. Pura validación social. Y entre una opinión de un usuario con 15 seguidores, y otra de una con medio millón, tiendes a darle más importancia a la última. Por lo mismo. Por eso muchos ecommerce incluyen opiniones en sus productos y puntuaciones, porque cuando vemos un producto con 60 opiniones y un 4.8/5 entendemos que es bueno… aunque no conozcamos a ninguno de los 60 opinadores ni a los que han votado. El poder del trampantojo.
Y es que tener pocos números en estos tiempos de métricas públicas, es un palo. Incluso un freno en muchos casos. Estoy convencido de que esa es la principal razón por la que muchas marcas – o al menos sus responsables de marketing/comunicación – tienen pánico a entrar en determinados canales ya asentados, o en probar cosas distintas. Por el miedo a no tener likes, seguidores, votos y comentarios, que no es sino la versión digital de no ser aceptados… y que todo el mundo lo sepa. Por eso mismo se compraban (y se siguen comprando) seguidores, likes, views y comentarios.
Que se sigue haciendo.
Spotify parece que acaba de descubrir de repente esta realidad, y le ha tocado recular en su decisión de mostrar el numero de reproducciones de los podcast, porque los podcasters se le han tirado encima diciendo que eso iba a poner mucho más difícil a los pequeños conseguir escuchas, y que esa decisión sólo beneficiaba a los grandes, que iban a tener aún más escuchas. Veremos al final qué hace.
¿Cómo de distintas serían las redes sociales si no hubieran señales públicas de aceptación? Que todos los likes, número de comentarios, visualizaciones y cantidad de seguidores fueran números privados, sólo accesibles para los propietarios de cada cuenta. ¿Os imagináis?
En instagram se pueden ocultar los likes de la foto hace tiempo, pero la mente de muchos, que es muy perversa, cuando ve una foto con los likes ocultos, lo primero que piensa es que los han ocultado porque tenía pocos. Que nadie oculta 1M de likes. De hecho, en su momento, salió un estudio (que no consigo encontrar para enlazarlo, sorry) que concluía que ocultar los likes… desincentivaba los likes, porque parte del interés de los usuarios al dejar un like era que se viera que lo había dejado.
Así somos.
Mentalidad de rebaño.
Búsqueda de pertenencia.
Puro signalling, como llevar la sudadera con el logo de turno bien GRAAANDEEE.
La otra derivada es que desaparecerían los influencers, o al menos los fakefluencers se reducirían notablemente. Tan sólo podríamos etiquetar a alguien como influencer por su popularidad (”no deja de salirme”), pero no habría señales externas de que lo fuera (alquilar lambos y villas no cuenta). Sería como lo que le pasó hace poco a un youtuber vietnamita (con 4.7M se suscriptores) que subió un video comiendo en un restaurante… sin darse cuenta de que la mujer sentada a su lado era Natalie Portman! Y Natalie seguro que tampoco sabía que el que tenía al lado hablando a cámara era Khoa Pug, y que ese video iba a tener más de 1M de views a los pocos días de publicarlo. Sin esos datos, tan sólo eran dos personas comiendo.
Lo mismo ocurriría con las marcas, y (potencialmente) se igualaría mucho el terreno de juego, además de que nos obligaría/permitiría pensar por nosotros mismos, sin señales luminosas que nos marcaran el camino. La papelería de tu barrio podría lanzar su contenido y campañas (en ocasiones más creativas, atractivas y visuales que la gran superficie comercial de turno), y recibir más amor por ello, y con ello tener mayor distribución y clicks.
En cierto modo, sería algo más justo, más orgánico, aunque seguro que inventaríamos alguna forma de fastidiarlo. O sencillamente cambiaríamos los algoritmos para pervertirlo.
Así somos.
La realidad es que esos números están marcando qué contamos, qué publicamos y cómo lo hacemos, más que nuestros propios intereses, alejándonos paso a paso de nuestra esencia de marca. Cada vez más mainstream. Cada vez más “otros” y menos nosotros.
El mejor camuflaje posible.
Escondidos entre virales.
Paz!
L.
¡Qué buena reflexión! Si me permites un poco de autopromo o de falta de modestia …. hace tiempo que digo que Internet se está yendo para atrás, a la publicidad tradicional dónde importaba la masa, la repetición y el dinero para destacar. Los CPC’s por las nubes, automatizaciones en campañas que requieren meses para aprender y, por lo tanto, funcionar, lo que tu apuntas, el algoritmo que solo busca grandes números, la IA y el palo al SEO y a los contenidos, etc.
Todo eso hace que los que tienen bajos números en general o los que empiezan lo tengan mucho más difícil y normalmente ahí metes a las PYMES, especialmente P. Así que no me sorprendería que en un tiempo volvamos a ver que sólo los anunciantes grandes, o medio grandes, harán algo en el mundo digital .. o lo harán con más énfasis.
Y eso que al principio de todo, Internet se vendía como la oportunidad de destacar para pequeños negocios. La primera vez que eran escuchados.
Pero muy bien por Spotyfi. Que cunda el ejemplo.
No es un mensaje nuevo, David, para nada. Es «otra forma de contarlo». Seguro que tú has dicho algo en esta linea últimamente, y no estás sólo. Yo tambien llevo un tiempo diciendo cosas así, por ejemplo esto que decía en Linkedin el otro día, más en la línea de la paradoja de cómo algo que nacía para «desintermediar» la informacion… va a acabar por matar a aquellos a quienes en teoría empoderaba…