Cuando lo falso se siente (casi) real
Estas últimas semanas YouTube no deja de sugerirme, cuando lo abro en la oficina, videos del tipo de música que me gusta, de canales que no me suenan de nada, con nombres similares entre ellos (Sombrero, Callejero, Lunaro…)
Todos los videos tienen títulos llamativos, rozando el clickbait (This SUPER RARE 90’s Hip Hop Mixtape FOUND YOU! 494k views, 90’s Rare Hip Hop – 1 Hour Smooth Tracks, 127k views, Lost & Rare 90’s Hip Hop | Unreleased Underground Vibes, 369k views, Unreleased 90’s Hip Hop | Old School Vibes 126k, It’s ILLEGAL to Own This 90’s Hip Hop Mixtape, 390k…), thumbnails similares, en blanco y negro, de raperos clásicos o estética pandillera, y a pesar de ser canales con muy pocos suscriptores, al menos los videos que me salían recomendados, buenos números.
Al final, clickas y, oye, suenan bien.
Pero la mosca se posa detrás de la oreja y no deja de zumbar.
Aquí hay algo que, no sé por qué, y no sólo por los thumbnails, huele raro.
Mientras se van enlazando los temas, entras en los comentarios y se repiten 4 ideas: peticiones de que publiquen la playlist, ya que ningún video aporta datos de autores o nombres de las canciones, halagos para quien haya hecho la selección, aleluyas porque vuelva la “música real”, la “música de verdad” (”Mc’s talking ‘bout real shit, god bless”), y comentarios jocosos diciendo que son tan “lost&rare” que ni Shazam los identifica.
La verdad es que, si no fuera por los anuncios (no pago el premium de youtube), son canales que podría dejar sonando de fondo sin problema todo el día en la oficina, para trabajar moviendo el cuello sin prestarle demasiada atención, porque son videos de 1 hora, 2, o incluso 3 que, ya digo, suenan bien (si te gusta ese tipo de música, obviamente).
Pero hay algo que no me cuadra.
No tengo pruebas, pero cada vez tengo menos dudas, de que es música generada por IA, y tengo tremendo dilema al respecto.
La emoción ha reemplazado a la autoría
Durante años entendimos la autenticidad, al menos en la música, como una derivada de la autoría: quién cantaba, de dónde era (porque cada ciudad tenía su propio rollo), qué contaba… , hasta el punto de que un autor que no escribiera sus letras era un falso.
Hoy ese criterio, quizás, en caso de que mis sospechas con estos videos sean ciertas, empieza a diluirse. ¿Y si la autenticidad ya no se midiera por su procedencia, sino por su efecto? Si algo te calma, te divierte, te educa, te acompaña o te inspira, ¿realmente importa quién lo haya creado?
¿Es una falta de respeto a los artistas “reales” (humanos), o es simplemente una nueva forma de arte?
Las inteligencias artificiales parecen estar aprendiendo a fabricar/recrear emociones con una precisión quirúrgica en todos los formatos: textos, imágenes, videos y, parece, incluso música. Repiten patrones, no crean nada realmente, vale, pero nosotros, saturados de ruido, parece que lo aceptamos encantados. Quizás porque en el fondo no buscamos verdad, buscamos satisfacer una necesidad puntual, que quién sabe si en unos meses nos permitirá disfrutar de un libro escrito a medida para nosotros, escuchar una canción “que suene como a…” o ver una serie con la dosis justa de emoción, intriga, acción y lo que sea que a cada uno nos guste o apetezca.
¿Es eso más real o menos real que lo que tenemos ahora? ¿O es simplemente una nueva era?
Marcas creíbles cuando no son humanas
En el terreno de las marcas entiendo que podría pasar lo mismo. Mientras muchas intentan parecer auténticas creando mundos irreales basados en manuales de marca, arquetipos y user personas, nadie sabe cómo evolucionará su comunicación. Ya tenemos plugins que nos permiten ser los protagonistas de los ecommerce de moda para ver cómo nos sentarían a nosotros las prendas a la venta, y seguro que en cuatro días serán los influencers virtuales los que nos persigan en las redes. Influencers modelados a imagen y semejanza de nuestros gustos y aficiones, personalizados prácticamente para nosotros, con una consistencia inalcanzable para una persona real, aunque está por ver si también con credibilidad o no.
Pero la realidad es que un influencer virtual jamás tiene un mal día. Un chatbot no soltará jamás un comentario desafortunado. La máquina detrás del sistema mantendrá siempre el tono, la coherencia y la promesa de marca. Siempre actuará on brand.
Y en una época en la que lo emocional ha sustituido a lo racional como criterio de credibilidad, esa estabilidad quizás se acabe percibiendo como autenticidad, aunque sólo sea por sesgo de confirmación. El público futuro quizás ya no premiará al más sincero, sino al más verosímil, o al que más refuerce su propio punto de vista.
Lo importante no será quién habla, sino cómo suena lo que dice.
Distopía à la carte
Cuando lo verosímil es suficiente
Llevo años defendiendo la transparencia como el camino hacia la confianza. Exponerlo todo, mostrarlo todo, explicarlo todo. Pero quizás, en un contexto saturado de estímulos y crispado en bandos, lo verosímil empieza a bastar. Lo que encaja, lo que fluye, lo que no molesta, ya nos vale.
Sea música, sea una noticia, sea un discurso, sea un posicionamiento de marca.
Esa música de fondo que suena mientras escribo esto sin pedir atención quizás sea una metáfora de muchas marcas que están ahora en el mercado. No necesitan ser verdaderas, sólo acompañar a su público objetivo, y moverse y evolucionar con ellos.
La autenticidad se está mudando de sitio
Quizás si en el futuro cercano se cumplen las profecías de la invasión de la IA, lo verdaderamente “auténtico” ya no estará basado en el origen de lo que sea que estemos hablando, sino en lo que provoca. En esa capacidad de producir algún tipo de emoción incluso cuando sepamos que algo no es ¿real?.
No sé quién – o qué – ha hecho la música que sigue sonando de fondo mientras intento cerrar este post que se me ha hecho demasiado largo, y no sé si necesito saberlo. Tal vez la autenticidad se esté mudando de sitio y tengamos que repensar muchas de las bases de nuestra forma de ver el mundo, y por lo tanto la forma en la que hacemos marketing y nos comunicamos.
Tal vez.
Paz!
L.
PD.- Que me perdonen mis amigos raperos por escuchar esta mierda. Es sólo ruido de fondo, de verdad. #Respect
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