La semana pasada, Jorge García-Dihinx, médico (y amigo) que aprovecha sus redes para hablar de buenos hábitos, subía un vídeo a su cuenta de IG (316k seguidores) haciéndose eco de un experimento de alimentación que había compartido en un vídeo de YT otro médico y científico de Harvard (Nick Norwitz).
En su vídeo, Jorge citaba y etiquetaba al autor del vídeo original, e incluía un par de referencias adicionales de estudios complementarios como apoyo de su mensaje.
Hasta ahí, nada extraño. Dos médicos con visiones similares de la nutrición, apoyándose uno en el trabajo de otro, dándole difusión y visibilidad, y generando contenido educativo en base a evidencia científica, cada uno con su estilo y su lenguaje.
Dos días después Jorge subía otro vídeo en el que de manera elegante, aunque dejando cero lugar a la duda, denunciaba cómo otra cuenta de un “Experto en Bienestar, Salud, Energía y Mente” (que no médico…), había subido otro vídeo en el que no solo se hacía eco del mismo experimento – algo que habría entrado dentro de la normalidad, al ser un experimento reciente, original y bastante llamativo, además de público -, sino que había fusilado palabra por palabra el guion de Jorge.
Al día siguiente, entiendo que por la denuncia pública y por los comentarios que algunos usuarios dejaron en este segundo vídeo, mágicamente desapareció del muro, confirmando con ello la mala praxis de manera tácita.
El problema es que la cuenta del “Experto en Bienestar, Salud, Energía y Mente”, que mezcla vídeos de la Ley de Atracción, Energías, Portales del Universo, Hábitos, Desarrollo Personal y alguno de nutrición, tiene 2,6M de seguidores, 8 veces más que la cuenta de Jorge. Y vista la fusilada que había hecho con el vídeo de Jorge, creo que es lícito dudar que ese haya sido el único caso.
Desconozco el “proceso creativo” del experto en cuestión, pero últimamente las redes se están llenando de otro tipo de “expertos”, en este caso de Growth Hacking y tecnología, intentando vender como un avance el uso de sistemas automatizados de vigilancia de vídeos y publicaciones en tendencia, para descargarlos de manera automática, extraer el texto, pasarlo por una IA para “maquillarlo”, y generar (también de manera automatizada con otra IA, en algún caso incluso haciendo uso de avatares sintéticos creados con la imagen y voz de la nueva cuenta) una versión regurgitada con la que intentan captar esa audiencia del vídeo original.
Y de esos barros, estos lodos.
Intentar vender el robo como algo positivo, disfrazándolo de avance tecnológico, cuando no es más que vagancia y picaresca, subiéndose a los hombros del trabajo ajeno. Insisto en que desconozco si ese ha sido el caso en el vídeo en cuestión, o si simplemente ha sido vagancia y falta de inspiración por parte del “experto” (que quizás sea experto en eso, no lo sé), pero me sirve para la reflexión.
Tampoco es algo nuevo, ya lo llevamos viviendo/sufriendo desde hace años en cuentas como Cabronazi, Ceciarmy y sus múltiples discípulos, e incluso los programas de la tele que montan secciones enteras con contenido robado de las redes, pero al menos ellos se limitaban a republicarlos, no a intentar hacerlos pasar por propios.
La popularización de los GPTs, de herramientas de automatización como Make o n8n, generadores de avatares como HeyGen o duplicadores de voces como ElevenLabs y compañía, van a hacer que este tipo de prácticas se multipliquen, ya que ahora mismo podemos hacer no solo una réplica de aquello que funcione, sino incluso crear versiones con tantos avatares como queramos (hombres, mujeres o niños de tantos segmentos de edad como queramos), en tantos idiomas como consideremos necesarios, para atraer a tantos públicos como tengamos definidos, y todo eso casi sin intervención humana una vez se configura el flujo, convirtiendo internet en la copia de la copia de la copia, queriéndolo hacer pasar además por contenido original, y lo que es peor, construyendo por el camino autoridad y relevancia, aunque sea de pies de barro. Influencers de hojaldre, muy hinchados y vistosos, pero huecos por dentro, que se deshacen al primer bocado.
Si alguna marca se plantea aplicar alguno de estos esquemas automatizados, solo le deseo que sean como los buenos magos o los mimos de las calles esos que parecen estar sentados en el aire, y que jamás nadie les descubra el truco. Porque en el momento en el que una sola de las piezas sea descubierta, el castillo empezará a agrietarse y pasarán a ser paisaje.
La reputación del copy-paste se convertirá en el branding del ctrl-alt-supr.
Que, por si no entiendes lo que quiere decir, básicamente lo podríamos traducir como que quien construya su reputación copiando, acabará teniendo que reiniciar su marca en cuanto se descubra el pastel.
Y se acabará por descubrir.
Como le decía el otro día a mi Querida Marca. Si vas a usar IA sólo te daré un consejo: sé más inteligente y menos artificial.
Paz!
L.
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Tema muy real q incide en la baja (o repetitiva) calidad de los contenidos compartidos en redes sociales. Todos los «expwrtos» hablan de lo mismo y repiten con muy ligeras modificaciones sin valor lo mismo. Y desde q existen los carruseles, peor. Repitiendo lo mismo q hace todo el mundo es imposible hacer marca.
Para qué esforzarnos en generar contenido propio, si con seguir los trends las plataformas ya dan visibilidad. ESE es el verdadero problema y la razón de la inexistencia de inventivos. Los antiguamente llamados SOCIAL MEDIA, ya son de facto CONTENT MEDIA o directamente VIRAL MEDIA. Si sólo importa entretener, el contenido repetido «que funciona» ya es suficientemente bueno.
Una pena, Paco, pero así es.
Un gran artículo Lucas, que nos hace reflexionar cómo se copia y pega con total impunidad en la era de las redes sociales y la inteligencia artificial.
Esta situación triste que además se agudiza en el caso de que el pseudoexperto multiplica la comunidad y seguimiento del que crea el contenido original, con este tipo de contenido.
Hace unos años escribí un artículo, que trataba también algo similar, ya que nos encontramos con un contenido repetitivo por estos lares, y donde incluso los profesiones, que cobran por ello, se lucran de estas malas praxis.
No veo una solución fácil, ni en el corto plazo, un cambio de paradigma.
Si te interesa, por aquí te comparto el post en cuestión: https://alvarolopezherrera.com/prometo-no-copiar-contenidos-nunca-mas/
Abrazo grande!