Las redes que vienen. Toca elegir: alcance o confianza

El panorama de las redes cada vez se va aclarando más. Y por aclarando me refiero a derrumbando. Porque no se trata de evolución, se trata de derrumbe, y no está claro si habrá reconstrucción posterior.

Adam Mosseri (CEO de Instagram) compartía el otro día una publicación con su forma de ver este nuevo entorno, y en ella había muchas ideas clave:

  • El mundo (del contenido) está cambiando tan rápido, que existe un riesgo real de que las plataformas no sean capaces de avanzar a su ritmo
  • La “autenticidad” ya es infinitamente reproducible (mediante IA)
  • Las personas siguen generando más confianza que las marcas o las instituciones
  • La IA es capaz de lo peor (AI slop), pero también de crear contenido increíble. Por ahora se suele notar que es IA, pero en no demasiado tiempo, será indistinguible
  • El reto ya no es ¿lo puedes crear?, sino ¿puedes crear algo que sea solamente tuyo?
  • El feed está muerto. Ya no compartimos “con el mundo” una versión idealizada de nuestras vidas
  • La conversación se ha trasladado a los mensajes privados. Y ahí la calidad es lo de menos
  • La gente quiere contenidos reales, imperfectos, no “producidos
  • En breve la IA también será capaz de recrear ese look imperfecto
  • En ese momento el foco pasará a ser quién comparte, y no lo que se comparte
  • Tenemos que aprender a mirar el contenido con escepticismo. Lo que ven nuestros ojos puede no ser real. De hecho, en breve, posiblemente no lo sea. No podemos creer por defecto. Duda por defecto.
  • La clave estará en la credibilidad de la cuenta que lo comparte y de la persona que aparece. Generar confianza – a nivel persona y a nivel cuenta – es crítico

Es bastante hipócrita, realmente, esa publicación, como bien le decían en los comentarios y explicaba también Dani Torres Burriel en un artículo en el que recopila la evolución que hemos vivido en los últimos años, porque quien ahora pretende avisar de la muerte de las redes sociales y el feed, es precisamente quien las ha matado con todos sus cambios (algoritmos, publicidad, contenido de no seguidos…), pero el diagnóstico sigue siendo certero.

Este cambio hacia una comunicación digital más cruda, más real, más humana, más “vieja escuela” en el sentido de asimilarse a lo que vivimos en su momento con los foros, empieza a verse ya en algunos países. En UK, por ejemplo, Reddit, una red “rara”, fea, en la que el contenido se organiza en hilos y se fomenta el intercambio de opiniones, aunque no exenta de polémicas, acaba de superar en popularidad a TikTok, colocándose como la 4ª red social de referencia.

Más allá de la estampida de los muros públicos y la bajada generalizada de la interacción, parece que no somos solo los más mayores los que añoramos esa experiencia de navegación más real, más basada en personas y relaciones, más centrada en el humor, la información y el aprendizaje, por encima del postureo, la monetización o la construcción de marca sin base real.

A pesar de eso, a día de hoy los algoritmos siguen amplificando la polarización, así que nos toca tomar bando: ¿queremos tener alcance a través de la provocación, o preferimos construir confianza y credibilidad pensando en ese futuro cada vez más cercano?

Y es que, cuando el algoritmo da visibilidad a un contenido de calidad, aunque sea por las razones equivocadas, los usuarios entran en tromba y las comunidades crecen. Lo hemos visto esta última semana, con la tremenda exposición que está teniendo en Instagram el contenido generado por Jorge García-Dihinx tras el desgraciado accidente que le quitó la vida a él, a Natalia, su novia, y a un tercer amigo en un alud. Y como el contenido está llegando a gente que no sabe que ha fallecido, su perfil ha pasado en una semana de 370k seguidores a más de 515k. Todos merecidos, porque su contenido era ORO.

Lástima que ya no esté con nosotros para seguir enseñándonos de hábitos, salud y deporte, y compartiendo su pasión por la montaña y la meteorología a través de su blog y sus redes. Nos quedamos huérfanos de su conocimiento, y de su ejemplo.

Si queremos unas redes sanas, hacen falta más perfiles que compartan así. No por visibilidad, no por marca personal, no por algoritmo, no por monetizar. Por el simple hecho de compartir, de ayudar, de aportar algo útil a los demás.

Y algoritmos que les den visibilidad por encima de otros contenidos.

Ojalá vayamos en esa dirección en el futuro cercano.

Aunque las señales no parecen ir hacia allí.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

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