La «enshittificación» de la IA

La publicidad llega a la IA. Sabíamos que iba a pasar, aunque igual alguno se ha sorprendido de lo pronto que ha sido. Y es que al ritmo al que están quemando billetes, era algo inevitable. Igual que lo son los siguientes pasos, salvo que alguien descubra un nuevo modelo de negocio y consiga que los usuarios traguen.

Pero lo natural es que pase lo mismo que ya ha pasado con otros muchos servicios en internet, y especialmente con las redes sociales. Es un proceso que Cory Doctorow bautizó muy acertadamente como “enshitification (que podríamos traducir como “mierdificación”, en español).

El ciclo es el siguiente:

  1. Nace el producto y se enfoca en aportar valor a los usuarios. Experiencia de uso buena, novedades constantes y producto gratuito o casi. Muy accesible, muy gratificante. Sopla el viento a favor. El objetivo es engancharnos. La primera papelina, gratis.
  2. Se da entrada a marcas y usuarios profesionales. Una vez construida la base de usuarios y tenernos babeando como el perro de Pavlov, es el momento de explotar los datos y ofrecerlos a usuarios de pago. Entra la publicidad, los pagos a creadores de contenido y las agencias. Su entrada degrada la experiencia de los usuarios, porque el contenido deja de ser relacional para pasar a ser comercial, pero como están enganchados, se quedan igual. Se quejan, pero no se van.
  3. El foco pasa a ser exprimir la gallina aún a riesgo de que deje de cacarear. La experiencia de uso se degrada todavía más porque aumenta el número de anuncios, y la efectividad de los anuncios se reduce porque aumenta la competencia, lo que a su vez hace que suba su precio hasta un punto en el que para muchos anunciantes dejan de ser rentables. Pero no se van porque se han convertido en el mejor de los males. Y los usuarios siguen nadando aunque el agua haya roto a hervir. Los únicos beneficiados en ese punto son los accionistas.

En ese momento se considera que el servicio o la plataforma está oficialmente “enshitificada” pero tiene tal dimensión que nadie se atreve a intervenir.

Lo explicaba muy bien Carlos Molina en su Multiversial del martes pasado. Todo esto no es un error, es una estrategia. Y el peligro es que aceptaremos que las respuestas futuras tengan un sesgo comercial. Al menos los usuarios de cuentas gratuitas, que son los que primero van a verse afectados por los anuncios.

Pero las plataformas de streaming ya nos han “educado” para que aceptemos que pagar no implica no ver anuncios. Lo sabemos bien los usuarios de Netflix, Amazon Prime o MovistarTV.

Así que en un futuro cercano todos los que usemos LLMs acabaremos ahí. Anthropic ha aprovechado la Super Bowl de este fin de semana para hacernos levantar las orejas con sus anuncios de Claude, sacando pecho de que ellos no van a meter anuncios, aunque ya veremos si no acaban ellos también en el mismo tren.

Nuevas tecnologías, mismos escenarios. Y como ya decíamos hace años (2019), el problema no son los datos (que compartimos), es la ética de quien los recopila y explota. En su momento en las redes nos perfilaron por nuestro contenido, nuestras relaciones y nuestras reacciones, a pesar de que al principio nos juraron y perjuraron que eso no iba a pasar. Las IAs lo van a hacer con nuestras preguntas y conversaciones, aunque nos quieran convencer de que no. Y cuanto más acceso les demos a nuestras vidas, inquietudes, preocupaciones y ambiciones, más capacidad tendrán. Por algo sus popes no dejan de insistir en que no dejemos ningún permiso por conceder. Que les demos capacidad agéntica, acceso a todas las carpetas y servicios, incluidos nuestros users y passwords, que activemos la memoria conversacional, que les preguntemos de todo, personal, profesional y espiritual.

Todo por nuestro bien y en nuestro beneficio, por supuesto, que aún estamos en la fase 1.

Se nos está quedando un mundo precioso.

A ver cuántos se quieren bajar.

Paz!

L.

PD.- Y a pesar de todo soy usuario (de pago) de ChatGPT. También de redes. Viva la incongruencia.

Más de mi en
Facebook Twitter Instagram LinkedIn

Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

¿Algo que decir? ¡No te cortes, deja un comentario!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *