Los excesos se pagan. En digital tambien.

La revista Pronto ha anunciado que cierra su edición digital y solo funcionará en papel. En la misma semana en que cierra también FormulaTV y otras webs con 20 años de historia, aunque en este caso no dan el salto al papel. Cierran. Y es que los medios digitales están en barrena, con unos números en febrero dramáticos. Cosas de la IA, que ha acelerado el zero click y no deriva tráfico, se lo queda, porque da la respuesta completa, que construye robando consultando en la fuente.

Los buscadores ya no lo son. Ahora son contestadores.

A la vista de eso, y supongo que forzados por los números, Pronto ha tomado la decisión de volver al papel. El papel por ahora no lo puede robar la IA. Y probablemente un porcentaje alto de sus lectores seguían comprándola en papel, así que el movimiento quizás no es tan radical como parece.

Coincidencias de la vida, yo he vuelto a comprar una revista de motos en papel. Y hablando el otro día con mi padre me dijo que él sigue leyendo al menos 2 periódicos al día. En papel. Y supongo que no seremos los únicos.

En paralelo hay un fenómeno, impulsado por jóvenes (y no tan jóvenes!), de vuelta al libro de papel, al vinilo, a las actividades offline, a retomar incluso las agujas de tejer y hasta los clubs de lectura. Una búsqueda de momentos de desconexión de las pantallas, de terceros espacios, de necesidad de sociabilizar y “pausar” la cabeza.

Cuando el mundo se inclina demasiado hacia un lado (lo digital), no es de extrañar que surja un movimiento de compensación hacia el lado opuesto.

Los cambios que estamos viendo últimamente en digital, con saltos que ya no son anuales, ni trimestrales, ni mensuales, son diarios, saturan y confunden. Y por encima de todo, asustan. Porque nadie sabe a dónde nos llevan, y lo poco que se vislumbra del futuro tiene más sombras que claros, por mucho que nos quieran vender un mundo de fantasía. Concentración extrema, dependencia, obsolescencia acelerada, despidos masivos y aplicaciones y casos de uso que ni nos planteábamos hace unos días que hacen que, en lugar de aligerarnos el trabajo, nos genere más. Porque si antes ya nos costaba llegar a lo nuestro, ahora “con la IA” también podemos hacer lo de otros tres más, aunque no lo sepamos hacer. O eso nos dicen.

Con razón buscamos desconectar en cuanto podemos.

Porque además el enfoque es totalmente asimétrico. Intentamos aplicar IA a todo lo que podemos, pero luego nos espanta que nos la apliquen a nosotros. Un plan sin fisuras, vamos. El efecto NIMBY aplicado a los procesos y las relaciones.

Y aquí las marcas tienen mucho que decir.

Aquellas que vean en esta ola únicamente una fuente de ahorro de costes, corren un riesgo tremendo de erosión acelerada de la calidad de sus servicios. Aquellas que mantengan el foco en sus clientes, que se ajusten a sus gustos, preferencias y necesidades, sin imponer capas automatizadas y/o robotizadas, y aprendan de ellos cuáles son las soluciones que demandan, incluso si esa solución es volver al papel, serán las que conecten de verdad.

Las funcionalidades ya no sirven como palanca de retención. En este mundo de fotocopias de fotocopias de fotocopias, todo es susceptible de ser copiado. Por eso es más importante que nunca la personalidad y la comunidad.

Ser reconocible, distinto, singular, y ser capaz de construir algo que vaya más allá del producto o servicio. Un movimiento, si nos ponemos finolis. Un “algo” que no se pueda copiar por ser intrínsecamente tuyo. Una forma de hacer. Una forma de ser. Una forma de pertenecer a algo.

Que esté atada a nuestro producto o servicio, obviamente.

Que las facturas no se pagan con romanticismos.

Pero tampoco con excesos ni sobre optimizaciones.

A la vista está.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

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