El peligro de la dependencIA

¿Te acuerdas de cuando se caía internet y de repente estabas rodeado en la oficina de gente de brazos cruzados “porque no podía trabajar”?

Pues hemos ido a peor.

Ahora nuestra comunicación y captación de clientes depende de unas plataformas (las redes) que no controlamos, y nuestro “pensamiento” y operativa cada vez más depende de la IA, que hereda y multiplica ese mismo problema. Está fuera de nuestro control.

Si que Facebook, Instagram, Youtube, Twitter o la plataforma en la que más habíamos invertido tiempo y dinero para construir una audiencia nos cerrara la cuenta sin previo aviso (o cambiara el algoritmo) era y sigue siendo un drama, imagínate la dimensión del drama si una vez que has automatizado procesos, generado skills, enrutado automatizaciones y alimentado con documentación a tu ejército de agentes, de repente ChatGPT, Claude, Gemini o la IA de tu elección te mande un mail comunicándote que dan de baja tu organización por una supuesta infracción de la que no tienes ninguna pista de a qué se refiere, y que la única vía de contacto sea un Google Form.

Eso le pasó hace unos días a @PatoMolina y su queja en twitter supera ya los 5M de visualizaciones, porque en su lamento se ven reflejadas muchas, muchas, muchas organizaciones. Afortunadamente la suya es una historia con final feliz (recuperaron la cuenta + una disculpa del jefe de growth de Anthropic), pero no deberíamos pasarla por alto y entenderla como una llamada de atención.

Porque cada vez somos más dependientes de elementos externos fuera de nuestro control que nos tienen en sus manos, ya que sin ellos, como diría Amaral, “no soy nada”. No es solo que dependemos de la IA. Es que dependemos de quien decide si podremos usarla mañana.

¿Será el peaje del progreso? Será, quizás.

Pero igual que ya ninguno sabemos hacer una raíz cuadrada, como externalicemos el pensamiento por completo… dejaremos de saber pensar. Y pensar es algo que deberíamos hacer con más frecuencia que raíces cuadradas.

¿Deberíamos dejar de usar la IA y otras tecnologías por esto?

NI MUCHO MENOS!

Tenemos que usarlas, mucho y muchas veces, pero siendo conscientes de las implicaciones, impacto y dependencias que generan.

Lo de “la primera, gratis” deberíamos saber ya que es una trampa que no suele acabar bien para quien la acepta, y ahora mismo estamos ahí. A los planes de acceso ya les empiezan a quitar cosas, a reducir cuota, e incluso prueban a eliminar acceso a funcionalidades clave (”this is just a test!”nos dicen luego, y lo dejamos correr). Ahora que ya nos tienen ahí. Porque no están para hacernos la vida mejor, sino para hacer la suya más rica. Y si para eso nos tienen que dar más funcionalidades, o quitárnoslas para hacernos subir al escalón superior, lo harán. Eso puedes tenerlo claro.

Las herramientas son eso, herramientas. Ayudas, apoyos, elementos que nos permiten hacer más, hacer mejor o ser más rápidos. Pero cuando pasan de ser muleta a ser bastón, tenemos un problema. Porque dejamos de saber andar sin ellas.

Y lo que no usamos, se atrofia.

O quizás el problema es que ahora nos estamos lanzando a “hacer” cosas que realmente no sabemos hacer, por el espejismo de la IA, que nos hace creernos capaces.

Igual que en su día los filtros de Instagram nos hicieron creernos fotógrafos.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

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