Habla para ti y los tuyos

I try to write as if the only people who are going to read it are my kids in 20 or 30 years.” Eso dice el Profesor G. (Scott Gallloway) cuando le preguntan si mide con cuidado lo que dice en sus newsletters (400k suscriptores)

Y me parece brillante.

Uno de los grandes problemas de blogsnewsletters y en general cualquier medio que usan marcas y creadores es que son demasiado cuidadosos en lo que dicen y cómo lo dicen. Tienen demasiado miedo al comentario negativo, a la crítica.

Como si alguien les fuera a leer.

Es la versión content del blanding. Piezas tan correctas, tan filtradas, tan neutras, tan cuidadosamente podadas, que podrían ser de cualquiera.

Escribir para todos, que acaba siendo sinónimo de escribir para nadie.

Ser tierno, educado y cuidadoso, por si los ofendiditos.

¿Y si en lugar de eso te olvidaras de los críticos – haters gonna hate… – y te centraras en expresar tu punto de vista y hablar “con los tuyos” y “para los tuyos”? Y al que no le guste o no comparta tu opinión o punto de vista, que cierre la pestaña y siga navegando.

Será por oferta y contenidos…

Vivimos un momento en el que demasiada gente cree sentirse “en la obligación” de dar su opinión sobre todo lo que el algoritmo les planta delante, sin ser conscientes de que no todo el contenido es para ellos, ni está pensado para ellos, ni tiene por qué parecerles bien. Que no te guste está bien, pero no tienes la obligación de decirlo.

El peaje que ese miedo nos hace pagar es que, por no molestar a gente que no nos importa, estamos dejando de decir las cosas que a la gente que sí nos importa les podría resonar y resultar relevante. ¿Te parece poco?

En un mundo cada vez más gris, cada vez más “mediano”, en el que todo tiende a converger, la diferencia, el punto de vista propio y la personalidad vuelven a ser un valor diferencial. Y nada de eso se construye hablando bajito y siendo modosito. Se desarrolla defendiendo y divulgando el pensamiento detrás de tu visión, independientemente del volumen de detractores y creyentes que traiga.

El Prof. G. escribe para dejar un legado, para que sus hijos le entiendan mejor en unos años. Tú, tu marca, posiblemente tengáis un propósito distinto, puede que incluso más comercial, pero para llegar ahí tendrás que construir un mundo, una visión, y llenarlo de calles, señales y mensajes. Eso es lo que hace tu contenido. Poner en palabras, imágenes, conversaciones y secuencias tu visión. Qué te mueve, en qué crees, cómo ves lo que tienes por delante, cómo interpretas lo que dejas atrás, qué caminos eliges y cuáles descartas. Porque eso es lo que podría llegar a generar seguidores, en el sentido de personas que se alinean con tu pensamiento, y por tanto tienen predisposición para contratar o comprar tus productos o servicios.

No te puedes imaginar la cantidad de proyectos y clientes que me dicen “te leo desde hace tiempo”, y ese tiempo de lectura previa es lo que les ha llevado a contactarme y contratarme cuando ha llegado al momento. ¿Es esa mi motivación a la hora de escribir y compartir? No, no lo es. Pero sin duda es un byproduct más que deseable (de hecho, si crees que puedo ayudarte con tu marca o proyecto, no dudes en contactarme).

Pero mi objetivo a la hora de compartir mis pensamientos vagabundos cada lunes no es otro que mantenerme despierto y obligarme a mirar al mundo a mi alrededor. Ordenar y estructurar lo que veo e interpretarlo. Pensar en cómo impacta a marcas y creadores, y convertirlo en algo digerible que suelto a volar, por si ayuda a alguien más que a mí mismo. Porque a mí ya me ha ayudado simplemente al escribirlo.

Y si a alguien no le gusta y me lo razona, estaré encantado de tener en cuenta su punto de vista y quizás hasta de cambiar el mío. Ha ocurrido. Si en cambio escupe su opinión de contrarian ofendido con desprecio y chulería, como si me importara, la ignoraré. Porque no escribo para él. No escribo para ella. Escribo para mí y para “los míos”.

Ojalá tú seas uno di noi y también te sirva.

Y a tu marca también.

Pero recuerda que ni tú ni tu marca le tenéis que gustar a todo el mundo.

Y eso es bien.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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