La crueldad del algoritmo

No sé cuánto tiempo llevo suscrito al canal de youtube de Mango Street. Mucho. E igual la mitad de ese tiempo (posiblemente más) el algoritmo ha decidido no mostrarme sus vídeos. Y yo tampoco los he echado en falta, no te engañaré, porque estaba saturado con otros 10.000 videos (peores).

Pero esta mañana, por algún motivo (la alta interacción del vídeo, entiendo) el algoritmo ha decidido mostrarme su último vídeo.

Literalmente, su último vídeo. En el que anuncian que cierran el canal.

Paradójicamente (o no), ese vídeo está teniendo un número de reproducciones muy muy muy superior a sus últimos vídeos, con cifras insultantemente bajas para un canal con 1 millón de suscriptores. Probablemente porque esta vez sí que lo están enseñando a sus seguidores, además de por tener un título llamativo (”the end of mango street”. Ni se han molestado en usar mayúsculas).

El vídeo se ha llenado de comentarios diciendo lo mismo que yo decía antes, que llevaban años sin que youtube les mostrara un vídeo del canal. Lo que no decían es lo que también decía yo, que tampoco habían hecho ningún “esfuerzo” por entrar y mirar, porque estaban muy agustito anestesiados viendo mierdas inútiles.

Y todo esto es el mejor ejemplo de la paradoja de las redes actuales, que hace tiempo ya se han quitado la careta y trabajan para sus intereses y no para el de los creadores, que son quienes ponen los contenidos. Lo disfrazan diciendo que trabajan para sus usuarios, que son los que los consumen, pero eso sería tanto como decir que Coca-Cola y McDonald’s trabajan por la salud de la humanidad.

En Australia ya plantean – por ley – que en las redes, dejar que el contenido sea elegido por un algoritmo, debería ser algo opcional. Hacerlo opt-in, y no algo por defecto. Quizás hacerlo por ley puede sonar exagerado, pero es que una red social basada en contenidos elegidos por el usuario (como era antes, en la que lo que veíamos eran los contenidos de la gente a la que seguíamos) y otra en la que lo que vemos, en un scroll infinito, es lo que elige un algoritmo, y además trufado de anuncios, son productos radicalmente distintos.

Que seguro que ahora los propietarios de las redes dirán que eso es una aberración, que es un paso atrás en la “experiencia de uso” (igual que ya está diciendo Google por tener que aplicar las leyes antitrust en Europa), pero en el fondo está bien devolver a los usuarios su capacidad de elegir qué quieren, visto que la capacidad adictiva de “lo digital” se ha ido completamente de las manos. Hasta el punto de que quizás los usuarios, dada la opción, elijan seguir chapoteando en el barro algorítmico, quién sabe, pero que al menos sea una acción individual, no impuesta. Que, al menos en teoría, no somos ocas alimentadas por embudo para sacarnos los hígados. O eso quiero pensar. Llámame iluso.

No sé si eso habría evitado el cierre del canal de Mango Street. Seguramente habrá más razones detrás. Pero si 1M de personas decidieron en algún momento suscribirse, quizás un porcentaje significativo de ellos querrían haber visto sus vídeos. No digo todos (los gustos cambian, las personas evolucionan, igual que los contenidos), pero sí al menos saber que había vídeo nuevo, y a partir de ahí decidir si darle al play o pasar.

Ya, pero, y todo esto, ¿qué más me da a mí? te puedes estar preguntando.

Pues básicamente, que si esto le ha pasado a un canal con 1 millón de seguidores, imagínate lo que le puede pasar a tu negocio con ochocientosveintiséis, José Luis.

Que seguimos dedicándoles a las redes más tiempo que una banda de adolescentes ensayando con su grupo en un polígono del extraradio, confiando en que nuestra próxima maqueta lo pete y llegue a número 1 de los 40, spotify o el youtube, y no somos más que cuarentones (ojalá…) trasnochados, con sudaderas con capucha, haciendo ruido y creyéndonos influencers.

Vamos, que quizás deberíamos volcar todo ese esfuerzo en buscar alternativas a las redes, donde estamos claramente de alquiler, y algo más a construir canales en los que relacionarnos directamente con las personas que demuestran interés por lo que hacemos.

Despertar del espejismo, que esto ya no es lo que era.

Se mire por donde se mire.

O por donde nos diga el algoritmo.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con lo de construir canales alternativos.
    Yo tengo todo puesto en «Seguidos», aunque de vez en cuando echo un ojo por los «Para ti» (y compruebo cada vez que entro que siguen siendo «Seguidos», que las plataformas no «entienden» el concepto «consentimiento», como vienen demostrando muy a menudo desde que empezaron.
    La mierdificación existe .
    También he de decir que eso lo hago cuando voy a ver lo que me interesa. A veces, para perder el tiempo, pongo «Para ti», pero es una pérdida de tiempo, porque repiten o acaban saliéndome nazis . Cero utilidad para mí, cero utilidad para ellos.

    1. yo también *intento* tener todo en «seguidos», pero cada cierto tiempo la propia plataforma considera que no puede ser que no quiera ver todas las cosas interesantes que ocurren ahí fuera y me lo cambia. Y lo malo es que cuando de repente chapoteas en ese barro… a veces da gustirrinín y te quedas demasiado rato chapoteando. Como la comida basura, vamos. Que da gustirrinín y al rato mala gana. Lo mismo.

  2. Lo del algoritmo esdemasiado. Por otro parte ¿para que vale suscribirte y seguir a canal si luego el algoritmo te enseña lo que quiere el dueño en vez del usuario?.
    Darte la opción de suscribirte, para hacerte pensar que tu opinión cuenta, es un engaño y por tanto un fraude.
    Debería haber una opción de negocio real: red social donde tu elección cuenta.

    1. Es tal cual. Te suscribes pensando que eso tiene unas implicaciones, y luego se las pasan por el mismísimo forro.
      El problema de lo que planteas es que objetivamente este modelo actual genera MUCHO más negocio que el anterior.
      Y en esta ahora mismo SOLO mandan los dineros, no lo que a ti o a mí nos pueda interesar.

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