La cantidad de cosas que ahora “se pueden hacer” es abrumadora. Pero esto no ha hecho más que aumentar un problema que existe desde mucho antes de la irrupción de la IA. Que el “se puede hacer” no es necesariamente razón suficiente para hacerlo.
O que al menos no te garantiza que si lo haces, estés mejor que si no lo haces.
De hecho, hay una corriente creciente contraria a muchas de las cosas que ahora la tecnologÍA nos permite hacer. La invasión de carteles, campañas y folletos hechos con IA genera reflexiones como la que leía el otro día en IG, que dice que “es curioso, y en cierto modo esperanzador, que el uso de ilustraciones o video en IA no prestigia a los individuos o los negocios, sino todo lo contrario. Podría ser percibido como una forma de distinción tecnológica (estar a la última, vaya), pero es percibido como una cutrez”.
Porque el uso de ciertas tecnologÍAs, nos genera reacciones aunque no queramos.
Y esto podemos llevarlo a otros muchos campos.
Steven Bartlett le cuenta a Rick Rubin en el último episodio de Diary of a CEO su decepción al haber descubierto que una canción que le gustaba estaba hecha con IA. Porque al saberlo, dejó de gustarle. La canción era la misma, lo que había cambiado era su relación con ella. Algo parecido, aunque por motivos distintos, ocurre con las gafas con cámara de Meta, a las que algunos han empezado a llamar “pervert glasses”, porque perciben que es una tecnología invasiva, que les produce rechazo. Muy útil, quizás, pero que genera rechazo.
Yo mismo me encuentro en esa encrucijada.
Hace unas semanas lancé Annie, una web/app para que quienes salimos a la montaña o a entrenar podamos dejar por escrito nuestro plan y la hora prevista de llegada, y si no confirmamos haber vuelto a esa hora, Annie avisa a nuestros contactos de seguridad.
Ahora toca darla a conocer, que es la parte más difícil. Porque la barrera de entrada no es la ejecución, es conseguir la atención de la gente. Más aún de lo que ya era antes, por los miles de proyectos personales, webs, y apps que se están lanzando.
Yo ahora podría generar miles de videos con IA, uno para cada buyer persona y punto de dolor, a su vez desglosado en tramos de 5 años de edad y por género, con variantes de hooks, desarrollos y CTAs, y crear anuncios con eso. Hombre de 35 trailrunner. Mujer de 26 que hace gravel. Hombre de 59 senderista. Y así con todas las posibles combinaciones, más la versión de quien no sale (pareja, amigos, padres, madres, entrenador…) y se queda preocupado cuando los otros salen.
¿Debería?
Porque la generación de video con IA casi cuela ya por video “real”. (esto o esto, por ejemplo). Aún se nota que es IA, hay algo que nuestro subconsciente detecta que está «off«, pero está a punto de colar 100%.
No sé hacerlo técnicamente, pero seguro que podría aprender medianamente rápido. El problema es que me genera sentimientos encontrados, porque cuando yo veo un video hecho con IA, desconecto. Me siento “engañado”.
Aunque por otro lado, sería una muy buena forma de dar a conocer la app, mostrar casos de uso y hacerlo de manera (teóricamente) relevante para aquellos que la podrían usar. Si tuviera los recursos para grabarlos con personas, posiblemente lo haría.
¿Entonces?
No sé, quizás sea un sesgo mío, puede ser, aunque entonces diría que es un sesgo que comparto con mucha gente a mi alrededor. Solo parecen no tenerlo quienes saben hacer ese tipo de videos, que se dedican a inundar internet con ellos con 0 remordimientos (y no sé si también con 0 resultados o no), porque ellos “pueden”. Me recuerda a quienes en el pasado compraban enlaces al peso, generaban redes de webs y blogs para publicar contenidos que hablaran bien de ellos mismos, o que metían keywords en el color de fondo de la web para “engañar” a Google y posicionar, que también lo hacían “porque se podía” (aunque estuviera feo).
No lo sé. Nuevos “trucos”, pero quizás algunos sentimos, igual que entonces, que son “trampas”.
O quizás solo soy yo siendo tiquismiquis.
De hecho, hoy no tengo una conclusión para este artículo. Solo traigo la reflexión y comparto la duda. Quizás es todo paranoia mía, quizás no. Quizás en unos meses generar contenidos con IA será lo “natural”, igual que ya empieza a parecernos el usar la IA para análisis de datos o búsqueda de referencias. O quizás el movimiento “humanista” sea aún más duro y la escisión entre tecnología y humanidad sea aún mayor.
De momento, cada vez que pienso en hacerlos para Annie, vuelvo a la misma pregunta: si yo dejaría de mirar al descubrir que son vídeos generados con IA, ¿por qué espero que los demás los miren?
Voy a salir a correr un rato por montaña a ver si doy con la respuesta.
Contándole todos los detalles a Annie antes de salir, por supuesto.
Quizás tú también tendrías que hacer lo mismo.
Cierra la pantalla y sal fuera.
Corre, pedalea, pasea, rema, nada… lo que sea, pero sal.
Disfruta sin IA.
Que no nos roben también eso.
Paz!
L.
PD.- el finde pasado corrí mi primera Ultra de montaña. Los 55kms y +2.900m de desnivel de la Trail de San Martin del Moncayo. Fue en una de las muchas salidas a la montaña preparándola cuando se me ocurrió la idea de Annie. Para que veáis que salir a correr también puede ser productivo…
Tengo algo que decir y ese algo es que creo que en este tema, como en muchos otros, tendemos a polarizarnos, todo lo generado por IA es malo. No será que deberíamos tener el criterio para diferenciar cuando algo hecho con IA ha requerido de «alguien» que diseñó, que aplicó creatividad y en el caso de marcas o empresas, lo que está mostrando aún con algo generado por IA es de valor?.
No todo lo que es nota que está generado con IA es intrascendente o negativo o vende «humo»… hay cosas que se ven que si, pero muchas otras no y por meterlos a todos en el mismo saco, creo que estamos perdiendo la valoración criteriosa.
Un saludo, como siempre aquí te seguimos
Sin duda llevas razón, Gabriela, y cada vez hay menos verdades absolutas y más «grises», pero es una reacción instintiva la que muchos sentimos frente a según qué prácticas, y creo que están justificadas, porque hay mucha mierda indiferenciada ahí fuera. Cada vez más, diría. ¿Que eso nos hacer «perdernos» algunas cosas buenas? Seguramente. Y es injusto meter todo en el mismo bote, pero aún nos falta algo de tiempo para poder separar la paja del grano, e igual que ahora a nadie le genera rechazo una foto editada con photoshop, llegará un momento en que normalizaremos el contenido bueno aunque esté generado por IA, pero mientras se siga notando la artificialidad, creo que es natural, como poco, levantar la ceja y hacernos preguntas.
Gracias por estar ahí y por aportar.