El sindrome del copiloto

Me gusta conducir. Me gusta viajar. Montarme en el coche o subirme a la moto y acelerar. Sentirme uno con la carretera. Acelerar, frenar, tumbar, disfrutar en definitiva. Pero tengo que ser yo quien conduzca. Si ese mismo viaje lo hago en el asiento del copiloto… es otro viaje. Posiblemente hasta malo.

La comunicación, mejor entre humanos.

La comunicación, para que realmente lo sea, y no mera publicación, ha de hacerse entre humanos. Y además, ha de parecerlo. Recientemente hicimos unas pruebas en los envíos de mail automáticos de un cliente, comparando tasas de respuesta entre mails diseñados y mails de texto plano. Y hubo un claro ganador…