Largas. Doble intermitencia

Vas circulando por la carretera. A tu velocidad. En tu mundo. Por delante tuyo ves como un camión pone el intermitente izquierdo y empieza a adelantar a otro camión que iba algo más lento. Te toca frenar y ponerte detrás del camión que va adelantando. La diferencia de velocidad entre los camiones no es mucha, por lo que el adelantamiento se alarga. Y de repente, justo cuando el culo del camión que llevas delante pasa la cabina del que llevas al lado, ocurre algo: El camión de tu derecha hace 1 ráfaga. Al momento, el camión que llevas delante pone el intermitente y vuelve al carril derecho, y cuando está a punto de terminar su maniobra hace brillar las luces de emergencia una vez.

¿Qué ha sido eso? Acabas de ser testigo de un diálogo entre camioneros. La ráfaga quiere decir “pasa”. La doble intermitencia significa “gracias”. Rara vez verás un camión iniciar la maniobra de volver a su carril sin que el adelantado le de la señal. Rara vez verás que una vez en su carril no se lo agradezca con los intermitentes.

Todas las tribus tienen un lenguaje común. Unos códigos que utilizan y que permite que las relaciones se desarrollen con fluidez. Que quienes pertenecen a la tribu se identifiquen. No hace falta ser camionero para aplicar el “ráfaga/doble intermitencia”. Yo lo hago habitualmente, da igual que vaya en la Harley o en el tanque. Si quiero ceder el paso a un camión o un autobús, le hago 1 destello con las largas. 1, solo 1. Si haces más le estás diciendo lo contrario: “No pases que voy lanzado“. Cuando es a mi a quien dejan pasar – o se apartan rápido para no hacerme frenar – se lo agradezco también. Con la mano si puedo cuando voy en la moto, o poniendo los warning un ciclo. Y suelen contestar con 1 destello de las largas. Solo 1. Más de 1 sería que me recriminan algo.

Estos códigos se aprenden normalmente por observación, no se enseñan. No es un lenguaje formal, sino informal, que habitualmente lo detectas porque pasas suficientes horas en el entorno y eres capaz de juntar las piezas y descifrarlo. Y cuando lo empiezas a aplicar te das cuenta de que de alguna forma tú también perteneces a esa tribu. Eres uno más y “estás dentro”.

Sal ahora de la carretera y fíjate en tu entorno. ¿Qué códigos eres capaz de ver? ¿Quién los crea? ¿Qué nivel de uso tienen? Todos los youtubers, por ejemplo, tienen sus propias entradillas – el “Muy buenas criaturitas del Señor ¿qué tal estáis?” de Rubius o el “Ey yo! Good morning, Logang, what’s popping?” de Logan Paul – y sus propios cierres – el “ciao” de Jon Olsson o el “I’ll see you guys in the next one” de Peter McKinnon – que les hace reconocibles. Los forococheros o el mítico Chiquito de la Calzada (DEP, por la gloria de mi madrerrlll) tienen un lenguaje propio e indescifrable para los outsiders. Incluso los profesionales de cada segmento (financieros, marketinianos, médicos) utilizan/mos palabras que a veces no tienen más fin que hacernos molar a quienes las usamos y hacer sentir desplazado a quienes las escucha sin “ser del club”.

Estos códigos también existen en función de los canales (favear, gustear, dale a la manita arriba…), o en función de las generaciones (vete ahora a un millenial y dile “chachi piruli“, “mola mazo” o “dabuti colega” y verás qué cara te pone). Si quieres conectar con ellos, o con la gente que forma parte de esa tribu, TIENES que manejar esos códigos. Y para manejarlos, normalmente, hay que pasar tiempo con ellos, por eso suelo decir que en esto de la comunicación no hay atajos válidos. Meter anuncios para que vean tu producto o servicio no es suficiente. De hecho, si no manejas los tiempos y los códigos, puede ser hasta contraproducente. No solo tienen que verte, también han de comprenderte, y para eso usar un lenguaje común es básico. Obviamente, una vez visto y comprendido el mensaje queda la parte complicada: tu marca y todo lo que representa ha de gustar y ser capaz de generar confianza, pero eso es ya otra película.

Por el momento, asegúrate de ceder el paso a los camiones en carretera (1 destello de largas) y de agradecerles todo lo que hagan por ti (poner y quitar los warning). Verás como, solo con eso, la carretera es un lugar mejor para todos.

Paz!

L.

Lucas
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Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Harlysta y esquiador. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.
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