Voy a por el bronce

Hace unas semanas leí un post en el blog de Mike Arias que se me ha quedado rondando en la cabeza desde entonces. Hablaba de “ir a por el bronce“, y me parece un concepto tan potente que he decidido hacerlo mío y traerlo aquí también.

En su artículo mencionaba un episodio del podcast de Malcolm Gladwell, en concreto uno con la Dra. Laurie Santos, en el que explicaban que en cualquier competición, en el podio, hay normalmente 2 personas contentas y una frustrada. El que gana el oro, feliz porque ha ganado y es el número 1 en lo suyo, el que gana la plata, frustrado porque “el segundo puesto no es de subcampeón, es de perdedor, es de olerle el culo al mejor” (Sho-hai dixit) y el que gana bronce, feliz porque ha hecho podio entre un montón de competidores.

Creo que es un análisis que da totalmente en el clavo y más en esta nuestra sociedad hiper-competitiva, en la que siempre nos comparamos con los que están más arriba que nosotros, donde si no estás al 120% en todo lo que haces, y lo haces TODO, aunque eso suponga renunciar a otras parcelas de tu vida, eres un fracasado. Así que, yo también, este año voy a ir a por el bronce. Quiero llegar al podio, claro que sí, dando lo mejor de mí, pero dando también las gracias por llegar allí, en lugar de seguir mirando con frustración a los que llegan aún más alto. Voy a disfrutar del camino y apreciar lo logrado en lugar de anhelar lo no conseguido. Y si tengo que compararme con algo, que sea con todas mis versiones anteriores, para confirmar que la actual es una versión mejor.

Es algo que inconscientemente llevo defendiendo bastante tiempo, aunque aplicado al mundo de las marcas. Hay que buscar ser el “mejor“, no siempre el “más. Hay que evolucionar y crecer en cada paso, y de eso construir nuestro relato. Encontrar tu audiencia, tu camino, en lugar de andar siempre buscando lo que no tienes o copiando lo que tienen/hacen los demás. No es hacer, no es tener, es ser, que diría Javi. Y quizás “simplemente” siendo – especialmente si nos quitamos esa absurda necesidad de crecimiento constante de encima -, conseguiríamos encontrar nuestra voz, nuestro mensaje y nuestra audiencia, y volveríamos a hablar con ella, en lugar de perseguir a la que nos esquiva, y nos centraríamos en construir relaciones en lugar de mendigar atención. Y hacer eso nos permitiría ocupar nuestro espacio, desarrollar nuestra voz, hacernos reconocibles y acogedores, en lugar de agresivos e inoportunos, como son ahora mismo demasiadas marcas, hasta el punto de acabar generando rechazo.

Dejemos que sean otros los que peleen por el oro. Que sean ellos los que se quemen por no conseguirlo, los que se lesionen intentándolo. Cambiemos el “tanto tengo, tanto valgo” por un “tanto merezco, tanto busco“. Y esforcémonos, en todo caso, en merecer más. Aunque tampoco más de lo que necesitamos, no perdamos el norte. Y esforcémonos también en contarlo, sí, porque lo que no contamos, no existe, pero hagámoslo solo a aquellos para quien lo nuestro pueda ser relevante. Al resto, asumámoslo, le damos igual. Y son mayoría.

Y no pasa nada.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. Me encanta!!!! Yo también quiero ir a por el bronce jjjjj. Quiero hacer mi trabajo lo mejor que sé y puedo, quiero disfrutar del camino y no dejarme la vida por un primer puesto que al final no lo voy a disfrutar de lo exhausta y extresada que voy a llegar

  2. Venga que me haces escribir de nuevo.

    Me parece interesantísima la reflexión que nos traes.

    Vivo en Venezuela. Estamos pasando por una crisis de esas que no tiene sentido, tampoco fin.

    Lo cierto es que, en medio de esa crisis, me lancé al emprendimiento. Tengo un año sin trabajar en una oficina, por los proyectos de otro, con un horario, me despierto a las 9 am y me voy a dormir a las 3 am.

    Sí, debo descansar, buscar un equilibrio más amplio. Pero, a mis 40 años de edad, por primera vez en 20 años me siento libre de vivir. Puedo buscar a mis hijas al cole, decidir llevarlas al cine cualquier día o quedarnos en un parque de camino a casa.

    Hice un curso con Javi Pastor que quería hacer, me compré el ordenador que quería, puedo ir al cine, salgo con mi esposa a cenar de cuando en cuando, en fin, mi vida cambio en 180 grados.

    Al comienzo soñé con 1000 cosas y no todas las alcancé, pero alcancé otras más, muchas más de las planificadas.

    En diciembre, durante el ejercicio de cierre de año, analizaba todo lo que había pasado. Me flagelaba por lo no logrado, pero dejaba a un lado lo alcanzado. Mi esposa, con su sabiduría de siempre, me hizo ver hacia la pradera verde que había plantado y dejara de ver, mientras me autoazotaba, el pasto seco de lo “no logrado”.

    No es conformismo, no es ir por menos, es ir por lo que deseas y no por lo que los demás creen que necesitas.

    Si eres feliz tomando café, pues trabaja por el café y no te llenes de té porque la gente diga que el éxito está en una casa con mucho té.

    Así empecé 2020. Con metas altas, algunas requerirán mucho esfuerzo, pero todas son mis metas, las metas que me llenan y si quiero el bronce… Iré a por el bronce.

    Un abrazo, calvo.

    Alirio.-

    PD: Me sugeriste darme de baja de todos los newsletter que no leía. Lo hice. Echo de menos pasar medio día borrando correos que no quería leer. Mi vida pesa menos.

    1. Hacerle caso a tu esposa es de las mejores decisiones que has podido tomar. Yo a la mía también le hago caso siempre y me va mejor. Saben mucho! 😉

      Gracias por comentar, me alegro de que te haya parecido útil e interesante el post.

  3. ¿El bronce? ¡Con lo que se disfruta participando sin pretensiones… y a veces hasta ganas! Supongo que es otro modo de verlo
    Ser tu mismo y llegar a donde tengas que llegar

  4. Me gusta decir, en mi caso, que lo importante es en el caso de las marcas, llegar a ser una “alternativa muy probable” entre todas. Estar ahí es un premio. Llegar a superarlas tiene mucho también de azar, de don de la oportunidad y de comprender e interpretar mejor las expectativas de la otra persona.
    Buen post Lucas!!

    1. Indudablemente, Juanjo, con el abanico tan grande de oferta actual, estar ahí es ya podium. Es top of mind + preferencia. Y eso, siempre, es combinación de inspiración y transpiración. De idea y sudor.

      Seguiremos entrenando duro!

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