A ver cómo salimos de esto

Está la cosa muy malita.

En general, y en concreto para aquellos (marcas comerciales, marcas personales, individuos…) que generan – generamos – contenidos.

Partamos de la base de que todo aquel que genera contenidos y los publica lo hace con un objetivo, económico o no, formal o no, pero con un objetivo. Si no, los generaría en un cuaderno que guardaría en su mesilla de noche.

En el 99% de los casos, para cumplir ese objetivo, sea el que sea – insisto que no siempre tiene que ser económico, puede ser simplemente masaje de ego, generación de comunidad o construcción de marca -, necesitamos difusión. Porque, si nadie consume el mejor contenido del mundo, ¿sigue siendo el mejor? Puede que sí, pero nadie lo sabrá.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta cualquiera que genere contenido estos días (y lo publique) es que el alcance es, para la mayoría, ridículo. La fragmentación de audiencias, las acciones (egoístas) de las plataformas y la sobreabundancia de contenidos han matado el alcance. Los nuevos formatos (que tik-tok haya superado a youtube en minutos consumidos es más significativo de lo que parece), la prontomanía y el fomo han matado la atención. Y todo junto, está matando la motivación. Si llegamos cada vez a menos gente, y a quienes llegamos, cada vez nos hacen menos caso ¿merece la pena seguir generando contenidos? La pregunta creo que es pertinente.

¿Es compatible volumen, que es lo que exigen las plataformas hoy en día, con calidad y/o profundidad? ¿Tiene sentido esta rat race? Cada vez menos. Estamos dedicando todos esos recursos (económicos, de tiempo y de neuronas) para ¿generar contenidos para google (posicionamiento)?, ¿por los likes?, ¿para captar tráfico?, ¿para llegar a nuevos públicos (discovery)? ¿para mejorar la conversión? ¿para dar servicio e información a nuestros clientes? ¿para qué? Porque quien mucho abarca, poco aprieta, #NeverForget. Y para abarcar todo eso hacen falta manos muuuuuy grandes.

¿Siguen siendo válidas la asunciones que hacíamos en el pasado? No. A día de hoy que tu contenido ranquee el primero en Google no te garantiza tráficoque tu publicación en redes tenga mucho alcance (viralidad) y muchos likes (engagement) no te garantiza recuerdo (top of mind), ni siquiera nuevos seguidores. Quizás un bump de ego, bastante trabajo de gestión de interacción, y poco más. Muchos le darán like (la mayoría ni eso), incluso puede que hasta dejen un comentario o la compartan, pero ni entrarán a ver tu perfil ni te darán follow, y con la siguiente mosca volando que les pase delante de las narices te habrán olvidado y dejarás de ser trending. 

¿Entonces?

Cada vez somos más marionetas de las redes, haciéndoles el trabajo de generar contenido… en su propio beneficio. Somos los gasolineros en las estaciones de servicio, los cajeros en los supermercados y los redactores de las redes. Al menos en las gasolineras y los súpers nos llevamos algo a casa, pero aquí?

Muy pocas marcas tienen los recursos para jugar con las reglas que imponen a día de hoy las plataformas (publicación constante, inversión recurrente, personalización de formatos, muy pocos links externos, foco en conversación y no tanto en conversión o captación…) e incluso las que los tienen me consta que se tiran de los pelos día sí, día no, y cada vez tienen más dudas. No hace falta más que entrar a las páginas de facebook de muchas grandes marcas y ver sus números. ¿Todo ese esfuerzo por 20 likes y 3 comentarios (en el mejor de los casos)? De las páginas de empresa en Linkedin ni hablamos.

Quizás ha llegado el momento de racionalizar todo esto. De dejar de intentar perseguir esa zanahoria (virtual) del alcance planetario y volver nuestros ojos a quienes de verdad importamos (nuestros clientes, fans y seguidores). Volver a poner el foco en la calidad y no en la cantidad, olvidar el clickbait, los copia-pega, las traducciones, los memes adaptados con calzador, los días-internacionales-de, y otros trucos y atajos para rellenar fechas del calendario. Asumir que la calidad lleva tiempo, pero que esa mejora en la dieta repercutirá beneficiosamente en el medio plazo en todos, creadores y consumidores. Y que es mejor bajar el ritmo y mejorar la calidad que seguir vomitando contenidos que no generan más que ruido.

Y por encima de todo coger las riendas de la distribución. Buscar caminos más directos de llegar a nuestras audiencias. Quitarnos de en medio a cuantos más algoritmos, mejor. Mimar las bases de datos. Hacer que todo lo que enviemos merezca la pena. Merecer esa atención (y difusión) que anhelamos, en definitiva. Porque ahí está el fondo de todo. La sal que le falta a muchos guisos. Que realmente, independientemente de dónde estén publicando sus cosas, en realidad muchos contenidos no merecen atención. Y punto.

No busquemos más culpables.

Paz!

L.

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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. No puedo estar más de acuerdo. Busques lo que busques con tuw contenidos, siempre mejor calidad que cantidad. Soy y siempre seré largoplacista. Gracias Lucas!!
    Pd/ una relación con tus clientes tiene que ser auténtica y sostenible en el tiempo.

  2. Hola,
    Muy de acuerdo con las reflexiones. Hace unos meses, pensaba en publicar contenidos de una forma constante pero no me merece la pena. Demasiadas personas se dedican a rellenar en vez de aportar algo interesante. Prefiero la calidad que la cantidad. Salu2

    1. Me alegro de que estemos de acuerdo, Jaime. El principal problema que le veo a esto es que muy posiblemente quienes antes dejen de generar contenido sean precisamente las persona que realmente aportan algo, y que al final solo quede ruido. El maldito síndrome de Dunning-kruger, supongo…

  3. Querido Lucas.
    Tengo un blog de relojes. Generamos de 2 a 3 artículos a la semana. A diferencia de otros blogs de la misma temática, nosotros no generamos «ruido», que en nuestro caso, supone hacer caso omiso a las notas de prensa de las marcas y hablar de cosas que conocemos aportando nuestra experiencia de 17 años en el sector, a diferencia de los otros que lees uno y has leído todos.

    Por lo que puedo ver que a google le gusta lo que hacemos, pues el 90% de nuestros artículos están en primera página. Por indicaciones de mi gran amigo Ángel Román, para mí un gran conocedor de marketing digital, tenemos newsletter pero escondida y no forzamos al lector a darse de alta, es más, apenas enviamos news, pues estoy cansado de recibir emails a diario de otras webs que me aburren, y no queremos eso en Igormó.

    Si es cierto, que cuando publicamos, compartimos el contenido facilitando el link en grupos de relojes de Facebook y Linkeding, y cuando lo hacemos, vemos que el número de visitas se multiplica exponencialmente.

    Coincido contigo en que muchos ya ni lo leen lineal y que generamos contenido a estas redes sociales, pero lo cierto es que estas redes sociales nos traen visitas y muchas más personas nos conocen, por lo que lo vemos como un toma y daca.
    PD: Me encanta la letra de tu web, limpia, elegante y de fácil lectura.

    1. Pues disfruta de ese «momento dulce», pero prepárate para cuando esas canales se sequen y dejen de traeros tráfico. Igual dar un poco más de visibilidad a esa newsletter, un canal de comunicación más directo con tus clientes, sin algoritmos por el medio, no sería mala idea…

  4. Una vez más, completamente de acuerdo señor. En mi caso, dedico más tiempo a las campañas de email marketing que a las redes, pero por una cuestión de imagen parece que cuesta cerrar etapas y por lo tanto, perfiles abandonados. Es nuestra labor hacer entender a nuestros responsables que hay otras formas de «estar» que no pase por tener perfiles con, como dices, 4 likes en facebook y 3 recomendaciones de los propios empleados en Linkedin.

    1. Quién nos lo iba a decir, eh, Fer. Con lo que nos tocó pelear en tiempos pasados para que tus jefes dedicaran recursos y nos dieran libertad para crear contenidos (no comerciales) para las redes de Aramón!! Y yo creo que hicimos cosas buenas cuando lo conseguimos. Pero la verdad es que el escenario actual y ese escenario de hace ¿5 años? ¿6 años? poco tiene que ver con el actual. Las redes ahora son más jungla que nunca, los haters las están llenando (aún más) de ruido, los algoritmos juegan su propia guerra, y es cada vez más necesario pivotar hacia canales más «propietarios» como el email. Y a saber lo que nos deparará el futuro… pero ahí estaremos!

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