Los avatares de los avatares

En internet, en las redes sociales, hay algo que iguala a marcas y personas. Todos disponemos exactamente de los mismos milímetros cuadrados para presentarnos. Da igual que seas Coca-Cola, la ferretería del barrio, tu prima de Cuenca o tú, todos tenemos los mismos píxeles a nuestra disposición. Básicamente los que ocupan nuestro avatar y la foto de portada.

La foto de portada solo la ven aquellos que acceden directamente a tu perfil. El avatar, esa pequeña imagen que nos identifica es, por contra, quien nos representa allá donde vamos. Es la imagen que precede nuestras publicaciones en facebook, nuestros tweets y nuestras fotos y videos de Instagram, y por eso es lo que ven nuestros amigos y seguidores en sus ordenadores y teléfonos, donde nos consumen. Es también lo que aparece delante de nuestros comentarios en los contenidos de los demás, en sus redes, sus blogs o en cualquier otro sitio de internet (si tenemos configurada nuestra cuenta en gravatar). Es también lo que ven en sus notificaciones la gente a la que comentamos y gusteamos. En realidad, en digital, somos nuestro avatar. Por eso interesa tratarlo con cariño y respeto.

Veo gente que lo cambia con frecuencia, y eso hace que muchas veces sus publicaciones pasen por delante mío sin darme cuenta de que son suyas, y quizás por eso no me paro a leerlas. Porque ese es también el rol que juegan los avatares. Son anclas, imanes, velcros para nuestros pulgares que hacen scroll de manera compulsiva buscando contenidos. Si no reconozco tu avatar, no me entero de que es tuyo y lo paso de largo en ese refrescar infinito alimentado por el miedo a perdernos algo bueno. FOMO de libro (que por cierto, más nos valdría cambiar por JOMO).

Pero todo tiene su limite. Mi avatar lleva conmigo ya casi 10 años. Y quizás ha llegado el momento de actualizarlo. O eso pensaba yo. ¿Por qué? Porque la imagen está algo obsoleta estéticamente y porque aunque (puede que) sea muy reconocible en digital, luego no es tan fácil de asociarla con mi cara en el MundoReal™️, y ese es un objetivo que todo avatar (personal) creo que debería cumplir.

Por eso me dio por ponerme a jugar, a pesar de que lo mío no es diseñar. Y para acabar de liarlo todo, compartí el proceso en mis redes. Y a partir de ahí llegó el aluvión de opiniones. 

Este es el proceso seguido

Partiendo del que es mi avatar de los último años (sacado de esta foto, por cierto, en la que estoy recuperándome de una larga noche en la concentración de Harley de Saint-Tropez de 2009) voy pasando a otra del año pasado en la que hago que mis barbas se fundan con la ola de Kanagawa, de la que progresivamente voy quitando cosas. Primero parte del fondo, para hacer que las barbas se queden “colgando” fuera del fondo para resaltarlas, luego lo silueteo por completo, lo viro a blanco y negro para que el cambio con el actual no sea tan brusco, luego hago la cabeza transparente y luego le vuelvo a poner las gafas (que en parte también forman parte de mi imagen).

¿La conclusión? Que no hay conclusión. Que he liado una que no veas. Que hay tantas opiniones como culos. Hay quien mantendría el actual sin dudarlo (y además da razones muy buenas) y quien lo cambiaría por una de estas opciones sin dudarlo (dando muy buenas razones también). Hay quien – no sin razón – argumenta que un avatar personal siempre debería ser una foto real y no un dibujo. Hay quien dice que mejor que se vean los ojos, pero otros echan en falta las gafas si no están. Algunos no ven “la calva” en la cabeza transparente, mientras otros apoyan esa transparencia para poder ampliar la imagen sin cortar la cabeza por arriba o la barba por abajo. En fin, que “Manolete, Manolete, si no sabes pa qué te metes“, y que más me vale contactar con un diseñador porque la he liao. Y encima ahora aparecen distintos avatares en mis redes porque soy un ansias. Un cuadro, vamos.

Pero eso, que a vuestros avatares, que los trateis con cariño. El que yo no le doy al mío, vamos. En fin.

Paz!

L.


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Lucas

Mi nombre es Lucas. Generación del 71. Soy Harlysta, esquiador y eMTBiker. Trabajando en el mundo del Marketing y la Comunicación desde 1994. Por cuenta propia desde 2006, ayudando a las marcas a (re)conectar con sus clientes. Y eso suele incluir repensar mensajes, beneficios, textos, estrategia de marca, canales, audiencias y formas de contarlo. Con un gran peso de todo lo digital, como es natural en estos tiempos.

Comentarios

  1. A mi también me va tocando cambiar mi avatar, aunque en mi caso es una foto. Y ya me has puesto en alerta. Le tengo que prestar más atención al cambio.
    De los que nos presentas tuyos, el que más me gusta es el penúltimo

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